Qué hacer cuando tu negocio no funciona

La peor afirmación que he escuchado salir de la boca de un emprendedor es esta: “Mi negocio no funciona”.

Yo mismo he llegado a decirlo. Y sientes como si un jarro de agua fría te cayera por encima.

Llevas meses iniciando un camino desconocido, levantándote temprano, sin pasar mucho tiempo con tu familia y soñando con esa libertad financiera que tanto deseas y que todavía no llega.

Y te das cuenta de que todo ese tiempo y dinero invertido no ha servido de nada porque no ves prosperar tu negocio.

No voy a mentirte. Emprender es bonito, pero también es difícil: 8 de cada 10 emprendedores fracasan antes de llegar al año.

Te encontrarás con obstáculos, de todos los tamaños, y tendrás que saber cómo esquivarlos para seguir avanzando y mejorando.

Te voy a contar un consejo que debes recordar siempre:

No te rindas cuando algo no funcione a la primera. Levántate todas las veces que te caigas, asumiendo tus errores. Cuanto antes reconozcas los fallos y los corrijas, antes podrás tomar de nuevo las riendas para enfocarte hacia un nuevo reto.

 

10 soluciones para salir de ese túnel sin salida en el que te encuentras

Coge un papel y un lápiz, y empieza a responder todas estas preguntas una a una. Tómate el tiempo que necesites y no lo hagas deprisa por querer acabar corriendo. Eso no tiene ningún sentido.

Ponte serio y hazlo solo cuando tengas tiempo y estés relajado. Solo de esta forma será efectivo y podrás comprobar con tus propios ojos dónde está el fallo y cómo solucionarlo.

A continuación te presento 10 preguntas que debes hacerte para averiguar por qué tu negocio no funciona. Respondiendo a ellas, descubrirás si estás cometiendo algún error y en ese caso te explico cómo repararlo.

 

1. ¿Te vuelves un flojo?

Me cautiva con qué energía y entusiasmo empiezan todos los emprendedores cuando ponen en funcionamiento su nuevo negocio. Pero, ¿hasta qué mes les dura esa ilusión?

El cuarto mes están consumidos, no les queda fuerzas para nada. Y lo peor de todo es que cuando se trata de un proyecto online, el 80 % de emprendedores no supera ni el primer año.

Solución: tienes tiempo para todo. Tan solo tienes que gestionar bien tu tiempo y hacer cada cosa con ganas y energías. Si no, no lo hagas.

 

 

Imagina que promocionas tu negocio por Facebook y has creado una estrategia de contenidos, no vale que publiques 5 posts la primera semana y 1 post la segunda semana porque no se te ocurre nada. Dosifica los contenidos y sigue un plan por escrito.

Un ejemplo de plan de contenidos sencillo sería este:

Lunes: da los buenos días con una frase motivadora

Martes: sube una foto de uno de tus empleados y cuenta su historia

Miércoles: promociona alguna oferta

Jueves: busca una imagen que haga reír a tu comunidad

Viernes: lanza un concurso, ese día la gente está positiva

Sábado y domingo: programa estos posts y resérvalos para una foto con una frase que inspire, divierta o motive.

Cada semana piensa en nuevos contenidos que ofrecer para no aburrir a tu público. ¡Sé creativo y estratégico!

 

2. ¿Te estás dirigiendo a las personas correctas?

Da igual que tengas un establecimiento físico o que estés online, debes conocer a tu público para saber si puedes satisfacer sus necesidades.

 

 

Solución: para conocerlos y acercarte a ellos puedes utilizar herramientas online como Google Analytics, si tu negocio está en Internet. Pero si eres un establecimiento físico, para saber más sobre tu público tan solo tienes que preguntarles a ellos directamente.

Sé educado y ellos te responderán amablemente. Pídeles a 20 clientes cuando te visiten que rellenen una encuesta o un formulario que tengas preparado para conocer más sobre sus intereses, preocupaciones, miedos o aspiraciones. Todo cuenta.

 

3. ¿Tu público confía en tu marca?

A todos nos ha pasado. No estás muy seguro de comprar a alguien por primera vez porque lo acabas de conocer y no tienes referencias sobre él.

Eso mismo puede pensar la gente que llega a tu sitio.

La única forma que existe de generar confianza es mostrando a la persona que se encuentra detrás de la marca: tu rostro, pero también tus valores. Eso será lo que termine de convencer al cliente.

Solución: utiliza las redes sociales para desenmascararte y mostrarte como tú eres. Los directos en Instagram, por ejemplo, son una opción muy recurrente hoy en día. ¿Has hecho ya alguno?

Los testimonios y comentarios de los clientes también son muy valiosos para generar confianza. Un cliente se fía más de una marca si los clientes que ya han pasado por esa tienda dejan comentarios de sus experiencias con el producto que han comprado.

 

 

Crea una sección en tu web de testimonios y pídeles a tus clientes que dejen una referencia sobre tu producto y servicio. Muchos lo harán encantados.

 

4. ¿Por qué no te diferencias del resto de una vez por todas?

Da igual lo que seas: escritor, traductor o panadero. Hagas lo que hagas debes diferenciarte del resto.

 

 

De lo contrario, elegirán a tu competencia por tener más nombre, más reputación o lo que sea.

Solución: enfócate en tres valores que te caractericen. Y escríbelos en un papel, por ejemplo: transparencia, honestidad y calidad.

Y en cada compra que recibas de un cliente, abre ese papel y pregúntate si has llevado a la práctica esos tres valores. Serán tu arma de doble filo.

 

5. ¿Crees que tu negocio es un juego?

Muchos lectores de Gananci me dicen que invierten mucho tiempo y dinero en su negocio online y no obtienen ningún resultado.

Y siempre les digo lo mismo. Ese negocio lamentablemente, aunque no queramos aceptarlo, se convierte automáticamente en un hobby.

Tal vez le dedicaras mucho tiempo pero, ¿te lo tomaste en serio? ¿O por el simple hecho de trabajar desde tu casa con tu tienda online no haces todo lo que deberías?

Solución: evita distracciones de todo tipo como el whatsapp, los correos, las llamadas telefónicas, o las visitas inesperadas. Y céntrate 100 % en tus tareas.

 

 

Cuando acabes la lista de cosas pendientes por hacer, entonces dedícale una franja horaria a todas esas cosas que no pudiste atender en su momento.

 

6. ¿Dónde está tu lado más Hitler? ¡Encuéntralo!

Presta atención a lo que te voy a decir:

Nadie va a confiar en ti si no te muestras como una persona segura, con experiencia en lo que vendes y demostrando con ejemplos y argumentos lo que dices o predicas.

Imagina que llegas a una web que vende relojes. Y el vendedor de esa web, en su blog, no se posiciona como un referente en el sector de los relojes. Solo habla de los beneficios y funcionalidades de cada uno de sus productos.

Eso es un grandísimo error.

Solución: si te cuesta apropiarte de una personalidad autoritaria, piensa en que la única forma de ayudar a la gente y que esta confíe en ti es mostrándote como un mentor o coach. Métete en ese papel.

 

 

Lo verdaderamente importante es enseñarles el camino que te ha llevado al éxito, da igual los años que tengas. Porque ellos quieren seguir tus mismos pasos y ser exitosos como tú.

Por último, no confundas ser un referente con ser popular. Posicionarte como experto en lo que haces aumentará tus ventas y conseguirás ganarte el respeto de todos.

 

7. ¿Integras alguna tecnología en tu empresa? ¡A qué esperas!

Hace 10 años cualquier pequeña empresa no invertía en tecnología porque su presupuesto era limitado.

Ahora el presupuesto sigue siendo limitado, pero el 42 % de las pequeñas y medianas empresas invierten en tecnología porque saben que si lo hacen, se vuelven más productivas y rentables.

 

 

Si antes tardabas en enviar emails dos horas cada día, hoy con un software específico puedes tardar la mitad. No hagas el tonto y ¡trabaja más en menos tiempo!

Solución: conoce bien a fondo tus necesidades e infórmate de las soluciones que hay en el mercado y de la que te puedes beneficiar.

No necesitas pagar mucho por algo muy potente y valioso para tu empresa.

 

8. ¿Delegas tareas?

Querer hacer todo tú es el error más grande que puedes cometer.

Solución: rentabiliza tu tiempo y contrata a personas cualificadas que puedan hacer aquellas tareas que te resultan muy aburridas o que no sabes hacer.

 

 

Piensa en hacer crecer tu negocio y en recibir nuevos ingresos por otras vías. Ahí es cuando podrás pegar el gran salto.

 

9. ¿No quieres gastar ni un centavo?

A veces somos muy testarudos y nos metemos en la cabeza esto: “si hay una versión gratis, ¿por qué voy a contratar una de pago?”

Pero para ahondar más y seguir creciendo hay que pagar. Algo gratis no es suficiente para llegar al nivel que quieres. Si te quedas en lo básico, serás un mediocre. ¿Es eso lo que quieres en la vida?

 

 

Solución: gástate el dinero en aquello que necesites de verdad. Y no seas un tacaño. Eso la gente lo percibe.

 

10. ¿Celebras tus victorias?

Todos los días antes de irte a la cama, piensa en el logro que has conseguido ese día, por muy pequeño que sea. Y quédate con ese pensamiento positivo de tu negocio.

Te aseguro que no dormirás con ninguna preocupación y te sentirás bien contigo mismo.

Quien piense que el éxito llega de un día para otro, está equivocado.  No vas a hacerte millonario porque sí.

Las personas exitosas son unas currantas y luchan como hormigas para llegar a la cima.

Pero si eres una “hormiga” que no celebra sus victorias y no agradece la familia que tiene y los logros que ha ido consiguiendo, no valdrá de nada tu esfuerzo.

Te sentirás vacío y eso repercutirá en tu negocio.

Solución: grita, salta, date un capricho cuando las cosas salgan bien. Y celébralo con tu gente. ¡Esa será tu principal fuente de motivación!

 

 

Después de hacerte todas estas preguntas, ¿has descubierto qué errores estás cometiendo? ¡Comparte tu respuesta con todos nosotros aquí abajo en los comentarios!

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Andres Gananci
Andrés Gananci es un emprendedor y aventurero apasionado de la vida que fundó su primer negocio online con tan sólo 17 años. 12 años después, sigue viajando por el mundo mientras trabaja desde casa.

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