Fracasar es doloroso, pero es el único camino hacia el éxito

Fracasar es doloroso

Fracasar es doloroso, pero es la única forma de no ser un perdedor durante toda tu vida. Es una parte importante de la vida, y por mucho que te duela, es necesario.

Y no te estoy diciendo esto desde la perspectiva de una persona que ha tenido una vida fácil, y que ve los problemas de los demás como algo que tiene fácil solución.

Mi vida, en muchos momentos, ha sido una auténtica basura.

He fracasado más veces de las que me gustaría admitir, y no estoy hablando de pequeños errores sin importancia.

Fueron el tipo de fracasos que cambian completamente tu mundo, que alteran la forma en que ves tus relaciones, tu dinero, y que te hacen tener una verdadera inestabilidad mental.

Como el error de dejar mi primer empleo para crear un proyecto con una compañera de trabajo, invertir todo lo que tenía, y quedarme en la calle porque fracasamos y no me quedaba ni un centavo en el bolsillo.

Si tú eres como yo, seguramente también habrás fracasado en muchos aspectos de tu vida.

Pero nunca es agradable mirar atrás y verte como esa persona que ha cometido fallos, que ha estado hundido por no saber tomar una decisión a tiempo, o por no elegir el camino correcto.

 

Fracasar es doloroso

 

Sin embargo, te sientes así de miserable porque eso es lo que nos enseñan desde muy pequeños: que equivocarnos, hacer las cosas mal, y fracasar es vergonzoso.

Durante mucho tiempo, ese fue mi pensamiento principal; no contaba a nadie mis errores porque me sentía avergonzada de mí misma, y lo único que hacía era repetirme que yo era la culpable de todo.

Mis fracasos me perseguían como una auténtica pesadilla allá donde iba. El miedo a volver a equivocarme siempre estaba ahí, impidiéndome seguir adelante.

Hasta que un día leía una frase que me hizo replantearme si de verdad eso era cierto, o si mi mente me había estado engañando durante todo ese tiempo:

 

A través del fracaso es como aprendemos las grandes lecciones que la vida nos enseña

 

Después de pensar durante días y noches en esa frase, fue ahí cuando me di cuenta de que el fracaso es el mayor maestro que tenemos.

Cuando pensamos en un error, siempre lo vemos como algo negativo que nos duele, que nos causa sufrimiento, agonía y tristeza.

Pero de lo que no nos damos cuenta es de que sólo estamos viendo la mitad de la imagen. Porque fracasar, aunque nunca es agradable, sí es algo tremendamente valioso.

Es lo que nos ayuda a sacar de nuestro interior la fuerza para volver a intentarlo una vez más, lo que nos ayuda a ver en el lugar que estamos y dar el paso para llegar hasta donde queremos.

Por eso, aunque fracasar es doloroso, también es necesario para llegar al éxito.

Estas son las cuatro lecciones que te enseñará equivocarte, y que debes tener siempre presentes en tu mente cada vez que estés pasando por momentos difíciles en tu vida.

 

4 lecciones poderosas que aprenderás del fracaso

 

1. Fracasando adquirirás experiencia

La lección más importante que aprenderás del fracaso será la experiencia.

Cuando un bebé da sus primeros pasos, se cae una y otra vez antes de poder mantenerse en pie. Y esas caídas son las que le ayudan a saber qué debe hacer la próxima vez para poder dar más pasos y caminar.

A los adultos nos sucede lo mismo cuando fallamos en cualquier aspecto.

Al salir de esa situación, recogemos experiencia que nos ayuda a desarrollar un profundo entendimiento de la vida.

Cambia nuestra forma de ver las cosas, aunque la lección que aprendamos sea dolorosa, y nos hace ver el verdadero sentido que tienen nuestras vidas.

Y así es como conseguimos ser mejores personas día a día.

 

Fracasar es doloroso

 

2. Fracasando intentarás hacer cosas nuevas

El fracaso es la mejor prueba para saber si realmente estamos intentando conseguir algo, o sólo fingimos que queremos llegar hasta nuestras metas.

La gente a menudo confunde “actividad” con “intentar”. Hacen ver a los demás que están ocupados, cuando sólo aparentan que lo están, o se dedican a concentrarse sólo en el trabajo fácil.

Pero fingir estar ocupado o hacer un trabajo fácil nunca te llevará a conseguir grandes resultados.

Esos grandes resultados sólo se pueden alcanzar a través del esfuerzo y de salir de nuestra zona de comodidad haciendo cosas nuevas que nunca antes hemos intentado, y en las que todavía no somos lo suficientemente buenos.

Ningún guitarrista se convierte en el mejor sabiendo tocar sólo dos notas, ni ningún patinador puede conseguir un 10 en una competición sabiendo hacer un solo salto.

Tienen que aprender técnicas nuevas para conseguir dominar totalmente su arte.

 

Desperdiciar la vida

 

3. Con el fracaso aumentarás tu conocimiento

Cada vez que cometes un error, tu cerebro actúa como una computadora que lo anota, lo deja registrado en tu mente, y se asegura de que no vuelvas a caer en el mismo fallo otra vez.

¿Y sabes cómo se llama eso? Conseguir conocimiento.

Nada puede reemplazar la inteligencia que adquirirás cada vez que te equivoques.

Y lo mejor de todo es que en el futuro, cuando estés ante un problema o situación similar, habrás logrado saber cómo resolverlo gracias precisamente a los fracasos que tuviste en el pasado.

 

Fracasar es doloroso

 

4. Al fracasar, crecerás como persona

Cuando se fracasa, crecemos y maduramos como seres humanos; alcanzamos un mayor entendimiento sobre nuestras vidas, y por qué hacemos lo que hacemos.

Nos ayuda a poner nuestro mundo en perspectiva, y desarrollamos una mayor fortaleza mental hacia las situaciones dolorosas.

Y la vida está precisamente diseñada para eso: para que crezcamos y mejoremos como personas.

Si nunca aprendemos nada nuevo, nunca saldremos del lugar en el que estamos, ni podremos llegar al destino que queremos.

 

Fracasar es doloroso

 

Pero ¿cómo puedo recuperarme de un fracaso?

Por muy valiosas que sean lecciones que nos enseñe un fracaso, pasar por esa experiencia sigue siendo algo doloroso y de lo que nos cuesta recuperarnos.

A veces tardamos más tiempo, otras menos, pero recuperarse de algo así es todo un viaje que no suele resultar sencillo.

Seguro que sabes bien a qué me refiero con esto, porque todos hemos tenido algún gran error en nuestras vidas que nos ha dejado hechos polvo durante un tiempo.

Así que ¿cómo te recuperas de un fracaso? Aquí hay tres formas con las que puedes conseguirlo.

 

1. No hagas caso a las personas negativas

Sea cual sea el error que hayas cometido, siempre habrá un persona a tu alrededor que te dirá “¡te lo dije!” o “deberías haberme escuchado”.

No les hagas ningún caso ni le des importancia a sus palabras.

Si lo haces, sólo lograrás tardar más tiempo en recuperarte, y estarás dándole poder a esa persona para que dirija tu vida, cuando en realidad eres tú quien tiene el poder sobre tus decisiones.

 

Fracasar es doloroso

 

2. Entiende que fracasar no es el fin del mundo

Quizás la mejor manera de recuperarte de un fracaso sea entendiendo que no pasa nada por hacerlo.

Si haces una búsqueda rápida en Internet, te aparecerán miles de historias de las personas más éxitosas del mundo que han fracasado muchas veces antes de llegar a donde están hoy.

Fracasar no es malo. Lo que de verdad importa es que no te rindas.

Incluso si ese fracaso es extremadamente doloroso, tienes que seguir intentándolo hasta que llegues a la meta que te has marcado.

El éxito será mucho más dulce si no tiras la toalla y te esfuerzas por seguir adelante.

 

Fracasar es doloroso

 

3. Utiliza el fracaso para llegar más alto

Caer en un fracaso es una buena forma no sólo de empujarte para llegar más lejos, sino también de usarlo como una fuerza en el futuro para recuperarte antes y salir de ese agujero.

Escribe en un papel en qué has fracasado y qué errores cometiste; qué cosas podrías haber hecho diferentes para triunfar.

Cómo solucionarás esos fallos cuando en unos meses o en unos años vuelvan a presentarse ante ti.

De este modo, aprenderás todo cuanto necesitas para dejar atrás tus viejas limitaciones y conseguir ir más lejos en el futuro.

 

Fracasar es doloroso

 

Fracasar es doloroso, sí, pero eso no significa que tu vida acabe ahí y que en el futuro no puedas alcanzar todos los éxitos que tú desees. Al contrario: puede ser una magnífica oportunidad para aprender de los errores, y hacerlo mejor la próxima vez.

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Jenny del Castillo
Soy periodista especializada en negocios pero mi gran pasión es la motivación personal y ayudar a otros a lograr sus metas. Creo firmemente que las oportunidades en la vida no ocurren: las creas tú.

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