14 señales que prueban que estás desperdiciando tu vida

Desperdiciar la vida

Antes de que empieces a leer este artículo, quiero que te respondas a ti mismo estas tres preguntas, y que lo hagas con total sinceridad por tu parte…

¿Has cumplido los sueños que tenías cuando eras un niño? ¿Qué ha pasado con esos proyectos que tenías hace un par de años? ¿Los has terminado o ni siquiera los llegaste a comenzar?

¿Qué tal va ese objetivo que te propusiste conseguir el año pasado?

Lo sé: son preguntas duras en las que nadie quiere pensar ni nadie quiere responder.

Porque cuando empiezas a recordar todas las cosas que deseabas hacer, y te das cuenta de que sólo eran palabras o ideas, pero nunca diste un paso para conseguirlas, es bastante deprimente…

En ese momento, cuando miras atrás y te das cuenta de todos los sueños que se quedaron en el camino, es cuando realmente empiezas a cuestionarte si hasta ahora lo único que has hecho es desperdiciar tu vida.

Por esa misma razón es por la que debes prestar más atención a lo que estás haciendo AHORA y darte cuenta de qué es lo realmente importante para ti.

De lo contrario, puede que un día sea demasiado tarde…

Aquí voy a enseñarte las 14 señales que prueban que estás desperdiciando tu vida en vez de aprovecharla al máximo.

No quiero que las leas en un tono pesimista pensando todo lo que podrías haber cumplido hasta ahora pero no has hecho todavía. Todo lo contrario.

Quiero que las leas con optimismo para que te des cuenta de los errores que estás cometiendo, que las entiendas como la persona madura e inteligente que eres, y las tomes como una lección para mejorar y cambiar tu vida a partir de ahora.

La buena noticia es esta: todavía estás a tiempo de cumplir todos los sueños que has tenido siempre. Aunque te dé la sensación de que ya es un poco tarde, te equivocas.

Estás vivo, respiras, y tu corazón late más fuerte que nunca. Y lo único que necesitas para alcanzar todos tus deseos es tan sólo eso: estar vivo.

 

14 signos que prueban que estás desperdiciando tu vida

 

1. Pasas demasiado tiempo haciendo cosas que no te aportan NADA

Haz un cálculo mental rápido: ¿cuántas horas al día pasas viendo la televisión? ¿Y mirando Facebook o Instagram? ¿Cuánto tiempo tienes tu smartphone encendido viendo noticias de cotilleos o hablando por WhatsApp con otros?

Ve sumando las horas aproximadas durante las que haces todas esas cosas, y réstale las horas que duermes y el tiempo que tienes que estar en el trabajo o estudiando.

Si no tienes tiempo para llevar a cabo tus proyectos personales es porque tú no quieres, porque estás malgastando un tiempo valiosísimo en cosas que realmente no te aportan nada.

Divertirte y entretenerte no es malo. De hecho es un hábito muy saludable que te ayudará a mejorar tu productividad porque le dará un descanso a tu cerebro del trabajo cotidiano que tengas a diario.

El problema viene cuando estas diversiones duran demasiado, te quitan horas de hacer otras tareas más importantes, y se convierten en una rutina en tu vida.

 

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2. Siempre te hablas a ti mismo de forma negativa

La manera en la que tú te hablas a ti mismo a través de tus pensamientos es muy importante; de hecho, esta conversación interior puede hacerte lograr todo o romper tu vida.

Dime una cosa: ¿de qué te sirve decirte constantemente cosas como “soy un inútil“, “no puedo hacerlo“, o “me siento inferior a otros”?

No sirve de nada.

¿Acaso has conseguido alguna vez hacer algo bueno golpeándote con tus propias palabras? Estoy segura de que no; de hecho, me juego lo que quieras a que con eso sólo te has desmotivado aún más.

Entonces ¿por qué sigues malgastando tus días con ello? ¿Te hace sentir mejor? NO. ¿Te da más energía para cumplir tus objetivos? NO. ¿Te inspira a querer ser mejor persona? Definitivamente NO.

Para ya de maltratarte y empieza a ver de una vez todo lo bueno que hay en ti; todas las habilidades que tienes, la gente que te aprecia por tu personalidad, lo que has conseguido hasta ahora…

Recuerda que lo que te dices a ti mismo al final terminará convirtiéndose en tu realidad. Así que asegúrate de hablarte con amor, amabilidad, y positividad cada día.

 

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3. No ejercitas tu cuerpo

Absolutamente todos sabemos que el ejercicio físico es importante y los beneficios que trae: mejora nuestra salud, ayuda a no pensar en los problemas, hace que se creen endorfinas en el cuerpo que ayudan a que nuestro cerebro funcione mejor…

Y aún así, no estás haciendo el deporte que necesitas para cuidarte y vivir más.

En vez de eso prefieres quedarte en el salón de tu casa viendo la televisión, o jugando con tu teléfono hasta bien entrada la noche quitándote horas de sueño que al día siguiente te pueden servir para tener más energía.

La mayoría de personas ponen la excusa de “no tengo tiempo para hacer ejercicio”; pero sí que lo tienen para ver vídeos de gatitos en YouTube cayéndose o haciendo algo divertido.

No te digo que ahora te pongas a entrenar como si fueses a ir a los Juegos Olímpicos. Pero sacar 30 minutos cada día simplemente para ir a andar es algo fácil de conseguir y te reportará muchísimos beneficios.

 

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4. Y tampoco alimentas tu mente…

En latín hay una frase famosa que dice mens sana in corpore sano, o lo que es lo mismo: mente sana en un cuerpo sano.

Si eres de los que ya cuida su cuerpo, ¡felicidades! Pero sólo con eso no basta. Tu cerebro también es importante para no desperdiciar la vida que tienes.

Al fin y al cabo, este es el músculo que se ocupa de crear, modificar y controlar nuestros pensamientos, de hacer que reacciones ante una situación de una manera o de otra, de ilusionarte y de darte nuevas ideas que cumplir.

Y por eso debes cuidarlo también y alimentarlo como al resto de tu cuerpo.

Igual que en el anterior punto, no pongas excusas como no tener tiempo o estar demasiado cansado para aprender algo nuevo: puedes leer un libro durante 15 minutos antes de irte a la cama.

O incluso mirar vídeos que te enseñen algo nuevo cuando tengas un rato libre en tu casa.

Aprender y expandir tu mente es lo que te ayudará a resolver muchas más situaciones difíciles en tu vida, te hará crecer como persona, y estarás más motivado a lograr tus objetivos.

 

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5. Cuando apagas el despertador sólo piensas en seguir durmiendo

Si todas – o casi todas – las mañanas te pones el despertador a una hora para levantarte, es por algo.

De lo que quizás no te das cuenta es de que cuando apagas tu reloj para seguir durmiendo 5, 10, o 30 minutos más es de que estás desperdiciando un valioso tiempo, y además estás estableciendo una actitud equivocada desde el principio de tu día.

Si desde por la mañana te cuesta despertar, pensando en el típico “5 minutos más”, estás enviándole a tu cerebro señales de que ese día te va a costar mucho hacer tu trabajo, que estarás cansado, y que no sientes motivación para hacer nada.

En las peores épocas de mi vida me costó mucho cambiar este mal hábito, y sé que es difícil conseguirlo.

Pero debes hacer el esfuerzo todos los días por despertarte a la hora que te hayas marcado, y hacerlo con pensamientos positivos, para aprovechar al máximo cada segundo de tu jornada y no perder las oportunidades que se te presenten.

 

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6. Te quejas por TODO lo que sucede en tu vida

¿Pasas todo el día maldiciendo lo mal que está tu vida, quejándote por el poco dinero que ganas, o lo mucho que te hace trabajar tu jefe?

Adivina lo que pasará si sigues siempre con esa actitud: NADA.

Bueno, en realidad sí que pasará una cosa, y es que estarás todo el día malhumorado, malgastando un tiempo que podrías emplear en hacer algo para cambiar tu situación.

Y lo peor de todo es que esa negatividad al final terminará expandiéndose al resto de tu vida.

Cuando sólo te quejas por lo que va mal, por lo que tú crees que no tienes en tu vida, y no ves lo positivo que hay y lo agradecido que deberías estar por esas cosas, definitivamente es una señal de que estás desperdiciando tu vida y que necesitas cambiar eso cuanto antes.

 

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7. Te da igual todo lo que haces

Has llegado a un punto en tu vida en el que tus obligaciones, por el motivo que sea, ya no te importan.

Te da igual ir al trabajo y hacerlo bien, mal o regular; si estás estudiando, lo haces sin ninguna ilusión y sólo pensando en quitártelo ya de encima.

Los únicos momentos felices para ti en todo el mes son los fines de semana porque esos días puedes olvidarte de todo.

Pero claro, es más fácil entretenerte con otras cosas en vez de pensar cuál es el problema real y solucionarlo.

De lo que no te das cuenta es que haciendo eso lo único que consigues es dejar pasar el tiempo, y encadenar las mismas situaciones en el futuro porque te estás acostumbrando a enfrentarte a la vida con desgana y apatía.

 

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8. No haces planes para el futuro

Esto es la consecuencia directa del anterior punto. Como ya no te hace ilusión nada de lo que haces, tampoco tienes ganas ni energía para hacer planes para tu futuro.

Y no me refiero a un futuro muy lejano como pensar dónde estarás dentro de 5 años, no. Quiero decir que ni siquiera sabes lo que harás el próximo mes.

¿No te parece que eso es desperdiciar tu vida completamente?

 

9. Pasas demasiado tiempo con personas tóxicas

Hay un famoso refrán que dice que tú eres el resultado de las personas con las que te rodeas, y es totalmente cierto.

Si tus compañías suelen ser amigos positivos, que se plantean retos con frecuencia, que siempre están intentando hacer cosas nuevas, y a ti te animan a lo mismo, tú serás una persona activa y motivada también.

Pero si son los típicos amigos que se pasan el día flojeando, o diciéndote “venga, vamos a tomar algo y luego ya terminarás lo que estás haciendo”, te convertirás en alguien de poco provecho.

Si sigues rodeándote de esas relaciones tóxicas, las preguntas que te hiciste al principio de este artículo nunca se cumplirán.

 

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10. Eres adicto a tu teléfono

Los smartphone sin duda han revolucionado y mejorado nuestras vidas; con ellos ahora no sólo podemos llamar a otros. También nos permiten consultar el tiempo, a qué hora pasará nuestro autobús, o incluso buscar ofertas de empleo en Internet.

Pero también son la mayor distracción que tenemos en nuestras vidas.

Cuando estamos tomando un café con una amiga, estamos más pendientes de mirar la pantalla de nuestro teléfono que de escuchar lo que nos está contando.

Mientras comemos, tomamos el tenedor con una mano y con la otra mandamos mensajes o miramos Instagram para ver qué nueva foto ha subido ese famoso al que seguimos.

Y así nos olvidamos completamente de saborear lo que nos metemos en la boca y disfrutar del momento.

Perdemos minutos y más minutos cada día en algo que no nos aporta nada, y perdiendo los buenos momentos que podríamos estar pasando con nuestros seres queridos.

Y el tiempo nunca vuelve, igual que las personas cuando se van de nuestro lado tampoco las podemos recuperar.

 

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11. Gastas dinero que no tienes en cosas que no necesitas

No sólo te quejas porque no ganas el dinero suficiente: encima gastas ese dinero en cosas que no necesitas para impresionar a personas a las que les das igual.

Así no deberías extrañarte de que poco a poco tus deudas vayan aumentando, que no puedas ahorrar para empezar el proyecto de tus sueños, o que tengas una actitud negativa porque tu cuenta está siempre en números rojos.

Prueba a hacer esto: toma papel y lápiz, y anota en él todas las cosas que compraste el mes pasado y cuánto te costaron. Incluye en la lista también servicios como televisión de pago, suscripciones a revistas, o cualquier cosa que tengas contratada.

Vuelve a mirar tu lista, y piensa en cuántas veces o cuántas horas has utilizado esos objetos o servicios, y si realmente te hacía falta comprarlos.

¿Te das cuenta ahora de todo el dinero que has gastado en cosas inútiles? ¿No te parece eso desperdiciar tu vida y arruinar tu futuro económico?

 

 

12. Malgastas tus horas para dormir

Cuenta todas las veces que en los últimos días has dicho frases como estas por la noche:

  • Voy a ver un poco más la televisión
  • Me veo un capítulo más de esta serie y luego me voy a dormir
  • A ver si alguien ha subido fotos nuevas a Facebook
  • Juego un poco más con mi teléfono y luego me acuesto
  • Me tomo una cerveza más con mis amigos y ya me voy luego a casa

 

Con ese tipo de hábitos, es normal que a la mañana siguiente cuando suena tu reloj quieras quedarte 10 minutos más en la cama, o te quedes dormido y sólo tengas tiempo para vestirte e irte directo al trabajo.

Lo que no sabes es que no dormir lo suficiente te está afectando más de lo que tú crees y te está impidiendo alcanzar el éxito que deseas.

Sin una buena calidad de tu sueño estarás más cansado, y si estás cansado tu cerebro no funcionará al 100% ni tendrás las ideas claras de lo que quieres hacer con tu vida.

 

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13. No te atreves a salir de tu zona de confort

Ahora mismo estás en el lugar más cómodo para ti: tienes tu rutina, haces tus tareas de forma automática porque hace tiempo aprendiste cómo realizarlas bien, y no tienes que esforzarte por lograr algo nuevo.

Pero precisamente es fuera de esa zona de confort donde se produce la magia.

Es allí donde te enfrentas a tus miedos y adquieres nuevas habilidades para combatirlos; donde creces como persona.

Donde pruebas algo nuevo y encuentras el propósito de tu vida para hacer algo provechoso con ella.

En tu zona de confort no te pasará nada de eso. Si eres pobre, seguirás siéndolo. Si no eres feliz, no sabrás dónde encontrar la alegría porque no das ningún paso para buscarla…

 

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14. Estás viviendo una vida de la que no disfrutas

Después de leer todo lo anterior, ¿a qué conclusión has llegado?

Mi conclusión es esta: que llevas una vida que no aprovechas al máximo, y por esa razón te da igual desperdiciarla o no.

Dejas que los días pasen, quejándote a veces, y otros simplemente mirando a las nubes soñando con algo mejor pero sin hacer nada para conseguirlo.

Así que si realmente te importa y te duele haberte dado cuenta de esto, ya sabes qué es lo siguiente que debes hacer: pararte, reflexionar sobre todo esto, y romper esa rutina en la que te has metido.

 

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Deja de vivir como un robot que cada día se enciende, hace todo de forma automática, y luego se vuelve a apagar para repetir lo mismo al día siguiente.

¡Eres una persona humana que respira, que tiene ideas y sueños por cumplir! ¡Vive!

¿No te gusta tu empleo? Búscate otro y despídete, o monta el negocio que te apasiona. ¿Quieres volver a estudiar eso que tanto te gustaba hace unos años? ¡Hazlo!

Da el paso ya, sea cual sea tu mayor deseo, pero por favor, no sigas desperdiciando tu vida, porque es lo más valioso que tienes.

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Jenny del Castillo
Soy periodista especializada en negocios pero mi gran pasión es la motivación personal y ayudar a otros a lograr sus metas. Creo firmemente que las oportunidades en la vida no ocurren: las creas tú.

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