Deja de compararte con los demás y vive tu propia vida

Compararse con los demás

Durante la mayor parte de mi vida me he estado comparando con los demás.

Suelo echarle la culpa de esto a mi padre, un hombre extremadamente perfeccionista del que sólo un guardo un recuerdo: decirme todo lo que yo no era desde pequeña mientras me hacía compararme constantemente con otros.

Pero siendo honesta conmigo misma, es simplemente un defecto que siempre he intentado ocultar en lo más profundo de mi corazón.

He vivido durante mucho tiempo comparándome con los demás; en el colegio eran las buenas notas y tener más amigos que otros lo que me obsesionaba.

Pero cuando me iba haciendo mayor, empecé a contrastar otros aspectos muy distintos con los que me rodeaban: el trabajo, el sueldo, mi pareja, el tamaño de mi casa, y los triunfos en general.

Descubrí de una forma amarga que hay un número infinito de categorías en las que te puedes comparar con otros, y que da igual el nivel al que lo hagas, porque al final el único que sale herido eres tú mismo.

Una vez que das el primer paso hacia las comparaciones, es un camino que no tiene final.

La tendencia que todos tenemos a analizarnos con otros es algo tan humano como nuestras propias emociones. Por eso sé que no soy la única que se siente así.

Pero es una decisión con la que lo único que conseguimos es robarnos nuestra propia felicidad, y que tiene resultados desastrosos:

  • Las comparaciones SIEMPRE son injustas. Solemos comparar sólo lo peor de nosotros con lo mejor de los demás.
  • Nos roban un tiempo demasiado valioso. Cada día tenemos 86.400 segundos. Y usar aunque sólo sea un segundo de ese tiempo para comparar cualquier aspecto con el de otra persona es un desperdicio.
  • No ganas nada, pero sí puedes perder mucho. Al compararte con los demás es muy posible que estés perdiendo valores importantes como tu orgullo, tu dignidad, o incluso tu pasión.
  • Comparándote te concentrarás en la persona equivocada. Tú puedes controlar una vida: la tuya. Pero si te centras en las de los demás, lo único que lograrás será vivir la vida de otros.
  • Las comparaciones sólo traen resentimientos. Resentimientos hacia otros por tener lo que tú crees que no tienes, y resentimientos hacia ti mismo.

 

Compararse con los demás

 

Yo pude darme cuenta de todas estas cosas a tiempo, pero incluso aunque sabía que tenía que cambiar mi comportamiento, es más fácil decirlo que hacerlo.

Y más aún en este mundo de hoy en día en el que las redes sociales lo dominan todo, y es difícil dejar las comparaciones de lado aunque sólo sea por unos segundos.

Pero aunque sea duro, debes hacer un esfuerzo por frenar esta actitud que sólo te está desgarrando por dentro y haciendo que dejes de confiar en ti.

A mí me llevó algún tiempo descubrir cuál era el camino para dejar de compararme con los demás y vivir mi propia vida.

Por eso quiero compartirte aquí los 12 pasos que seguí para deshacerme de ese hábito negativo, y ayudarte a que tú te valores por cómo eres y lo mucho que vales.

 

12 pasos para dejar de compararte con los demás

 

1. Comparándote no consigues NADA

Mira bien la lista de arriba y los resultados desastrosos que trae compararte con los demás. Date cuenta de los efectos dañinos que te estás provocando a ti mismo.

¿De qué te sirve compararte con alguien que no eres tú? De nada. Lo único que conseguirás será sentirte mal, perder tu tiempo, y tener celos y odio hacia los demás y hacia ti mismo.

Por eso debes tomar la decisión desde hoy de parar este círculo vicioso, y esforzarte cada día un poco más por abandonar esta costumbre que sólo te está perjudicando.

 

Compararse con los demás

 

2. Utiliza las comparaciones para ayudarte

Las comparaciones no tienen siempre por qué ser malas; después de todo, somos seres sociables que hemos sobrevivido durante miles de años gracias a aliarnos con otras personas.

Así que en vez de mirar cuánto dinero tienen otros, qué talentos poseen o cómo sus casas son mejores que la tuya, fíjate en qué cosas hacen (o han hecho) para llegar hasta ahí, y seguir tú sus pasos.

La gente que en vez de querer aprender de los demás para avanzar en sus vidas sólo es capaz de mirarles con cierto recelo, nunca se moverán del sitio en el que están.

 

Compararse con los demás

 

3. Sé consciente de tus propios éxitos

Cuando compararte con los demás se convierte en un hábito, sin querer te concentras tanto en las otras personas que empiezas a olvidarte de ti.

Y eso hace que todos los éxitos que cosechas, ya sean grandes o pequeños, profesionales o personales, se vuelvan invisibles aunque los tengas delante de tus narices.

Por eso es importante que te quites la venda de los ojos y empieces a ser consciente de tus propios triunfos.

Da igual que seas escritora, músico, doctor, que trabajes en una tienda de ropa, que seas madre, padre, o un estudiante: tú tienes una perspectiva única gracias a tus propias experiencias y a tus conocimientos y habilidades.

Tienes la capacidad de amar, servir y contribuir a esta sociedad. Tienes todo lo necesario para conseguir el éxito en el aspecto de tu vida que desees.

Con esa oportunidad delante de ti, debes darte cuenta de que tú también puedes lograr grandes cosas, y que de hecho hasta ahora ya has conseguido muchos triunfos aunque creas lo contrario.

 

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4. Siéntete feliz por los demás

En vez de sentir celos por lo que los demás tienen o hacer de todo una competición entre tú y la persona con la que sea que te compares, simplemente alégrate por los éxitos de otros.

Que algo bueno le suceda a los demás no significa que tu vida sea menos importante que la de ellos, o que te vayan a robar un trocito de tu propia felicidad. Todo lo contrario.

Al estar feliz por otros, aprenderás a aceptarte a ti mismo y dejar que una mayor positividad entre en tu vida.

Recuerda que si llenas tu mente de malos pensamientos, ya sean sobre ti o sobre otros, lo único que lograrás será estar inundado de una negatividad que no te dejará avanzar hasta que te deshagas de ella.

 

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5. Persigue lo verdaderamente importante para ti

Nuestros ojos son uno de los sentidos que más nos engañan a la hora de compararnos con los demás. Si vemos a alguien con un empleo mejor, nos preguntamos por qué nosotros no tenemos la misma suerte.

Si alguien pasa por nuestro lado mejor vestido, o con un coche más caro, es cuando deseamos en nuestro interior ser como esa persona y dejar de ser nosotros mismos.

Pero algunos de los tesoros más grandes de este mundo no se pueden ver con la vista: el amor, la humildad, la empatía, la generosidad…

Busca qué es lo verdaderamente importante para ti entre todos esos aspectos, persíguelo, y deja de compararte con los demás para vivir tu propia vida.

Aléjate de los estereotipos que marca la sociedad y rígete por tus propias normas.

Si lo que deseas es tener tu propio negocio y no trabajar en un empleo tradicional, ve a por ello. Si no quieres tener hijos por la razón que sea, no lo hagas.

No dejes que el mundo mande en tu vida: haz lo que tú quieres según tus propios principios, y persigue tus sueños sin importar qué dirán los demás.

 

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6. Compite menos, motívate más

Puede haber momentos en los que la competición es apropiada (en el trabajo, en los estudios), pero la vida como tal no es uno de ellos.

Cuanto antes dejemos entre nosotros de competir por ganar, antes podremos empezar a trabajar juntos para conseguir grandes cosas entre todos.

En vez de sentir celos o envidia cuando te compares con alguien, dale la vuelta a esa emoción y conviértela en inspiración y motivación para que tú puedas conseguir lo mismo que esa persona.

 

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7. Tómate un descanso de las redes sociales

Las redes sociales pueden ser muy divertidas, en especial las más visuales como Instagram o Snapchat, pero también pueden aumentar tus deseos de compararte con todas aquellas personas que suben fotos de sus aventuras diarias.

De lo que quizás no te des cuenta es de que esas imágenes son sólo una parte seleccionada con mucho cuidado de la vida de esas personas.

Nadie sube a estas plataformas fotos o textos contando lo mal que se sienten con sus vidas: la mayor parte son siempre momentos divertidos, felices, alegres.

Así que si compruebas que cada vez que enciendes tu smartphone, y miras estas fotografías te sientes celoso o mal contigo mismo, la mejor idea es que las evites durante un tiempo.

Hazlo hasta que encuentres una forma de convertir esas emociones negativas en algo positivo como inspiración o motivación.

 

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8. Da las gracias por lo que tienes

La gratitud siempre nos fuerza a reconocer las cosas buenas que tenemos en nuestro mundo.

Así que agradece más todas las maravillosas cosas de las que estás rodeado, y tu sentimiento de comparación con otros empezará a desaparecer.

 

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9. Recuerda: nadie es perfecto

La vida perfecta no existe, ni nadie es perfecto.

Una vez que asimiles y entiendas esto, verás que compararte con los demás sólo es una pérdida de tiempo porque cada uno tenemos un camino diferente, incluido tú.

Quizás alguien que ahora te parece feliz ha luchado más de lo que imaginas hasta llegar a ese punto, o tiene problemas que tú ni siquiera conoces.

Por eso debes dejar de compararte con los demás, aceptar tu pasado y tu presente, y recordarte cada día que puedes hacer cambios para tener un futuro mejor, para lograr la vida que tú deseas.

 

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10. Toma el control de tus finanzas

Por desgracia, el dinero es una de las principales fuentes que usamos para compararnos con los demás. Al fin y al cabo, con dinero se puede comprar casi todo, ¿no?

Si sientes que estás atascado en una mala situación económica (no ganas lo suficiente, o tienes deudas), toma el control de tus finanzas YA.

Ahorra, paga el dinero que debes, busca nuevas formas de ganar dinero, búscate otro empleo si el que tienes ahora no te llena ni sientes que ganas lo suficiente por tu trabajo…

De esta forma te sentirás más libre para llegar a tu vida deseada porque el dinero no te controlará, y será un buen modo de deshacerte de las comparaciones con otros.

 

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11. Ten confianza en ti

Hay muchas razones que quizás te empujen a compararte con los demás; pero sin duda una de las principales para la mayoría de personas es la falta de confianza en uno mismo.

Algunos creen que la confianza es algo con lo que se nace, pero yo no estoy de acuerdo. Creo firmemente que es un rasgo que se puede aprender fácilmente.

Y tener la seguridad que necesitas es lo que te hará conseguir el empleo que deseas, alcanzar tus sueños, y por supuesto dejar las comparaciones con otros a un lado.

Si sientes que este es uno de tus problemas principales, te recomiendo muchísimo que leas este otro artículo: Cómo tener confianza en ti mismo cuando nadie cree en ti.

 

Compararse con los demás

 

12. ¡Siéntete orgulloso de ser quien eres!

Hay muchísimas personas que se comparan con otras porque creen que no son afortunadas o sienten pena por su situación.

Sé que hay circunstancias en las que puede ser difícil ver el lado bueno de las cosas; pero da igual cómo vaya tu vida ahora. Debes ver lo positivo que hay en ella, y sobre todo lo bueno que hay en ti.

Recuerda dar las gracias por lo que tienes ahora mismo, porque es algo grande aunque tú creas que en realidad es insignificante.

No seas negativo: la negatividad sólo hará que te pongas límites. Si crees que no podrás hacer algo, no lo harás.

Este tipo de pensamientos sólo te dejarán atascado en el lugar en el que estás, y te harán sentir que no hay salida a tus problemas y que no existen soluciones cuando en realidad eso no es verdad.

Así que siéntete orgulloso de quién eres, de tus dones, tus habilidades, de lo que has conseguido hasta ahora, mira hacia el futuro con esperanza, y da el paso para cambiar lo que no te gusta de tu vida o para alcanzar los objetivos que quieres.

No dejes que nada ni nadie te detenga, ni siquiera tú. Olvídate de si la persona que está a tu lado tiene más dinero que tú, si es más alta o si su familia parece más feliz.

Concéntrate en ti y en lo que hay a tu alrededor, y vive tu vida, no la de los demás.

 

Compararse con los demás

 

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Jenny del Castillo
Soy periodista especializada en negocios pero mi gran pasión es la motivación personal y ayudar a otros a lograr sus metas. Creo firmemente que las oportunidades en la vida no ocurren: las creas tú.

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