11 estrategias para administrar tu dinero y llegar a fin de mes

Muchos de mis amigos y conocidos creen que siempre he sido alguien que ha tenido dinero, o al menos un poco más de lo que necesito para darme mis gustos. Cuando en realidad pasé por momentos donde no conseguía ni pasar la primera semana del mes comiendo de forma decente.

Yo he dado todo de mí (y lo sigo haciendo) para poder tomarme mi café todas las mañanas y despertar sin tener que preocuparme por varias deudas.

Esto no lo conseguí de forma fácil y todo lo conseguí a base de trabajar duro y de pasar demasiadas noches en vela, pero también se debe a la forma en que la que aprendí a administrar mi dinero.

Cuando no tienes dinero de sobra, hasta el más mínimo céntimo es valioso con tal de poder ahorrar para la siguiente comida, cuota de la deuda o gasto necesario.

Pero cuando te sobra aunque sea un poco, tiendes a gastar más de lo necesario y aunque tienes más, suele no alcanzar para mucho debido a la forma en la que lo administras.

Lo sé porque yo también he pasado por todo el proceso de gastarme hasta el último dólar en algún chocolate o lapicero (cualquier cosa que realmente no necesito).

Así que cuando me di cuenta que estaba malgastando el dinero extra que tenía una vez que pagaba todas mis deudas, decidí que era momento de administrarlo mejor.

Con el tiempo, descubrí varios métodos donde algunos funcionaron y otros no tanto, pero para que no sigas pasando por lo mismo que yo, quiero mostrarte cómo administrar tu dinero con estos 11 consejos que te compartiré hoy.

 

11 consejos para administrar mejor tu dinero

 

1. Anota todos los gastos que realices

Puede resultar algo tedioso y te lo dice alguien que no es una crack anotando cada pequeño gasto que realiza, pero cuando llevas un control de las compras y pagos que debes hacer o ya realizaste, te das cuenta que es mucho más fácil comenzar a ponerte un alto.

La mayoría llevamos una cuenta mental de lo que gastamos diariamente y de forma mensual, cuando le sumamos los pagos de las tarjetas, seguros o servicios básicos de nuestra vivienda, pero no todos los montos son exactos, por lo que nos perdemos entre esas décimas al estar todo el tiempo redondeando el número.

Por eso es fundamental que lleves una libreta donde te dediques únicamente a anotar gasto por gasto de forma específica, ya sea por una bebida que compraste caminando a casa o un celular nuevo que decidiste comprar.

En mi caso, tomé una agenda para mantener más organizado todo por fechas y con el espacio adecuado para anotar el monto exacto y el gasto que se realizó.

El formato que yo utilizo sería algo como en la fecha y día correspondiente, sigo las líneas y coloco primero el monto, sitio y el producto o servicio que compré.

Por ejemplo, si estoy ubicada en un 17 de enero, en la primera línea coloco el monto que gasté ese día: $ 15.

En la de abajo procedo y coloco el lugar donde efectúe el gasto y por último, el producto o servicio.

Y al final de anotar todas las cuentas y gastos que realicé, hago una suma y así puedo restarlo de mi balance y ver cuánto puedo o no gastar en los próximos días.

Antes de anotar todos los gastos que hagas diarios, te recomiendo al final o comienzo de cada mes y semana, tomar nota de los gastos diarios y fijos que debes realizar, ya sabes, aquellos de los que no puedes escapar por más que quieras.

De esta forma podrás ponerte un tope de lo que puedes gastar o no.

 

 

 

2. Ahorra una parte de tu dinero, por más mínima que sea

No te voy a decir cuánto debes ahorrar ni cuánto no, porque al final del día, yo también me encontraba en problemas al intentar guardar cierta cantidad cada vez que llegaba mi día de cobro.

Pero lo que sí te diré, es que no importa si son $ 100 o $ 5, lo importante es que recuerdes que poco a poco podrás tener un fondo de ahorros.

Yo al inicio también seguía esos consejos donde me decían que intentara guardar al menos un 5 o 10 % de mis ganancias, pero lo que muchos no cuentan o mejor dicho, olvidan, es que mensualmente tenemos gastos imprevistos.

Sí, si te das cuenta son así de frecuentes.

Así que al final nunca conseguía ahorrar esa cantidad que “debía” guardar entre todos mis gastos y ganancias.

Por lo que un día me propuse ahorrar, pero a mi manera.

En lugar de guardar cantidades determinadas, decidí que esa semana, día o mes, guardaría lo que estuviera en mis capacidades o incluso lo que deseara en su momento.

Había veces que guardaba más de $ 50, mientras que otros días sólo dejaba $ 2 en mi cochinito.

Eso sí, siempre me presionaba para al menos dejar un centavo y no dejar la costumbre de llenar mi pequeña bolsa de ahorro.

Sin embargo, soy de las que piensan que al obligarnos demasiado (en especial, cuando se trata de dinero) a cumplir ciertos parámetros o seguir un ritmo, en este caso de ahorrar cierta cantidad, tendemos a hacerlo más difícil para nosotros y por ende, mucho menos probable de llevar a cabo.

Por lo que sugiero no presionarte, si sólo quieres ahorrar $ 1 o un centavo mensual, hazlo, pero a final de cuentas estarás guardando dinero que irá creciendo.

Además, te aseguro que mientras vayas ahorrando querrás agregar un poco más cada vez que puedas y en especial cuando veas que ese cerdito se va llenando cada vez más.

 

 

 

3. ¿Tienes un negocio? No lo juntes con tu vida personal

Si bien es cierto que todos queremos emprender y tener nuestro propio negocio con el propósito de independizarnos y ganar más dinero para hacer lo que soñamos, solemos invertir mucho de las ganancias de nuestro negocio en aspectos de nuestra vida personal.

No me malentiendas, todo ese dinero que ganas ha sido también por tu trabajo arduo y que mereces recompensarte de vez en cuando, el problema es que sueles juntar las ganancias de tu negocio con las personales.

Esto lleva a que hagas una “mezcla” y no tengas ni la menor idea si realmente estás ganando dinero con tu negocio.

¿Qué es lo primero que lleva un negocio a la quiebra? No saber si está produciendo lo suficiente.

Incluso tú mismo puedes llevarte a la ruina en todos los aspectos posibles por mezclar tu negocio con tu cuenta personal.

Recuerda que el negocio requiere gastos mensuales y las ganancias que te genera funciona para distintas cosas:

  • Mejorar el servicio o producto que ofreces.
  • Invertir más para generar más ganancias.
  • Tomar parte de las ganancias para cubrir tus gastos.

Puede ser algo difícil llevar las cuentas de lo personal, sobre todo si tu negocio es lo que principalmente te genera para comer o pagar tus deudas, pero si este está realmente produciendo, alcanzará para todo eso y más.

Sólo no debes gastar más de lo que crees poder y para eso, necesitas separar el negocio de lo personal.

 

 

 

4. No te dejes seducir por los financiamientos

Siempre he sido una enemiga de los préstamos y financiamientos, por lo que no me considero alguien que ha tenido serios problemas con ellos.

Pero para la mayoría es todo lo opuesto, sobre todo cuando estás por iniciar un negocio o lo hiciste recientemente.

Incluso para tu simple día a día representa un gran problema si no tienes cuidado con ellos.

La pregunta es: ¿por qué?

Porque los financiamientos y aún más, los de pequeñas cuotas son los que representan mayores intereses y una deuda eterna.

Sueles pensar que al recibir todo el dinero y pagar poco a poco, estás amortiguando el gasto en sí, cuando en realidad terminas gastando el doble de lo que la empresa o el financiador te prestó al inicio.

Honestamente, ni tú ni yo podemos culparlos porque es obvio que al prestar dinero, ellos también necesitan verle beneficios después de tanto tiempo transcurrido.

Por lo que al endeudarte, sólo estás agregando más dinero al final del mes a tu apartado en la agenda de “gastos fijos”, justo al lado de los servicios básicos.

Simplemente estás gastando más dinero y pagando los millones de intereses del mundo.

Sé que no es nada fácil, pero haz como yo, me limito a pagar lo que puedo en efectivo (lo cual es casi todo) y evito lo máximo posible involucrar dinero prestado o financiado.

Si ves que estás llegando a ese momento desesperado donde no tienes más opción que recurrir a uno, hazlo, pero procura que las cuotas sean pocas y haz un mayor esfuerzo en pagar todo lo antes posible.

 

 

 

5. No prestes dinero, ni siquiera a tu familia

Dime desalmada, cruel o irracional, pero los peores préstamos que puedes hacerle a alguien comienzan con las personas que conforman tu familia.

Lo digo como experiencia propia, en más de 3 ocasiones.

El dinero divide mucho a las personas, eso es algo que puedes ver alrededor del mundo y es que cuando se trata de ello, las personas se toman la cercanía como algo bueno y a lo que le pueden sacar provecho. Para ti, siendo el prestamista, es la ruina.

Cuando un banco le presta dinero a alguien, están obligados a pagar el préstamo, ya sea por cuotas, porque lo descuentan automáticamente o porque tú mismo vas a pagarlo.

Al final del día, DEBES pagarlo.

El problema es que cuando se trata de alguien cercano, suelen tomar esa confianza como una forma de atrasar lo inevitable y a veces, consiguen no sólo atrasarlo, sino evitarlo.

Tu amigo o alguien de tu familia (los que no son muy honestos) intentarán que ese préstamo quede en el olvido, pero no se limitarán sólo a eso, sino que siempre estarán detrás de ti pidiendo prestado cada vez que necesiten dinero.

En resumen, serás como su cuenta de ahorros sólo que no la rellenan ellos, sino tú y estás perdiendo dinero que podrías ahorrar para tu cuenta o utilizarlo para vivir mejor.

Siempre puedes ir directamente y cobrarles cuando veas que le dan mucha larga al asunto, pero esto crea conflictos.

Si ellos no pagan por su cuenta y vas y pides lo que te corresponde, nunca se lo toman bien y quieren hacerse las víctimas de la situación.

Cuando termine todo el drama, terminarás sin tu dinero y con una grieta en tu relación familiar.

Así que sólo evita prestarles dinero, si preguntan sólo di “no tengo”.

 

 

 

6. Ve con lo justo y necesario en la cartera (o quizás un poco más)

Uno de los errores más grandes que cometía, era salir con gran parte de mi efectivo en la cartera o con la tarjeta que más tenía dinero de todas.

¿Me preguntas cómo terminaba eso?

Yo gastándome más de la mitad de mi dinero en sushi, helado, café, chocolate y sólo Dios sabe en cuántas otras cosas más.

Por eso fue que terminé con 3 cuentas bancarias en distintos bancos.

Todo porque sé que si tengo dinero conmigo, tendré esa pequeña “cosilla” en el bolsillo de gastarlo en cosas innecesarias.

Quizás dirás que tú controlas mejor tus gastos y demás, y puede que sea cierto, pero inevitablemente gastas dinero en cosas o servicios que no necesitas al llevar más dinero encima.

Lo sé porque aunque ahora soy alguien que lleva lo justo o controla mejor sus gastos aguantando varias tentaciones, sigo gastando en cosas como un café extra grande cuando con uno pequeño es suficiente, todo porque me sobra o llevo ese dinero demás.

Te sugiero llevar lo básico con lo que pasarás el día, el pasaje de autobús, el dinero de la comida si planeas almorzar fuera o tomar algún refrigerio, pero nunca tomes esos $ 20 o $ 30 de más que ves sobre la mesa cada mañana.

En lugar de ponerlos en tu cartera o bolsillo, mejor ponlos en tu cerdito.

 

 

 

7. Haz un presupuesto. De verdad, házlo

No sé cuántas veces leí (y me dijeron) que debería hacer un presupuesto y dejar de hacer tantos gastos sin control alguno.

Sé cómo de tedioso puede resultar y es que no todos estamos hechos para sentarnos y comenzar a sacar cuentas para que al terminar, nos dignemos a armar un presupuesto.

Lamentablemente, es necesario.

Si tuviera que comparar mi vida a cuando no tenía uno y ahora sí, diría que he podido ahorrarme una fortuna. Sí, quizás no millones como pensarías pero es que ahorrarme más de $ 100 mensuales es una riqueza para mí.

Con todo lo que llevamos con los consejos que yo sigo para administrar mi dinero, notarás que soy o mejor dicho, era un poco desastrosa en ello.

Por lo que después de tantas insistencias de mis padres para que pudiera llevar mejor mis cuentas, ganancias y que al final del mes pudiera ver mis ahorros, lograron que me sentara y probara con ese tan necesario presupuesto.

Déjame decirte que tener una cuenta donde estipules todos tus gastos y calcular que tus ingresos mínimos puedan pagar lo necesario, vale oro.

Sobre todo porque solemos ver el presupuesto como un limitante, como un “no debes gastar más de esto”, en parte lo es, pero cuando llegas a ese momento donde ya pagaste todo y ves que te sobra dinero o puedes pasar a los siguientes gastos, lo puedes hacer con la mayor tranquilidad del universo.

Anímate a tomarte unos minutos, quizás una o dos horas, en hacer el tuyo y verás los grandes resultados.

 

 

 

8. Compara precios. Dedícale tiempo

Es increíble tomar tus llaves e ir al centro comercial más cercano a comprar esos zapatos nuevos o los pantalones que tanto deseas, sólo tienes que llegar hasta la tienda y pasar tu tarjeta o pagar en efectivo.

Pero, no siempre es lo más económico.

Las compras por Internet se han vuelto cada vez más populares no sólo por la comodidad que representan, sino por lo económico a su vez.

Por ejemplo, yo mi último smartphone lo compré $ 30 más barato que en la tienda donde lo había visto, sin necesidad de moverme de mi casa.

Además de ver el dinero que ahorras, también debes considerar que el tiempo es dinero.

Yo por mi parte hubiera invertido más de 3 horas en el proceso y sin contar el transporte público, que aunque no es gran cosa, sumamos eso a los gastos.

Así que en lugar de dejarte ganar por la pereza, sólo necesitas abrir páginas como Amazon, MercadoLibre o eBay y revisar las ofertas que se presentan.

Puedes ahorrarte mucho dinero que te servirá para otros gastos o simplemente dedicarte esa cena en el restaurante de la esquina que tanto deseaste.

Tengo una mejor idea, ¿qué tal si también sumamos ese ahorro directo a nuestro cerdito ahorrador?

 

 

 

9. No todo lo nuevo es la mejor opción

Todos en algún momento tenemos esa creencia de que comprar alguno nuevo, de tienda y de paquete, es lo que nos asegura un buen producto y que nos dure para mucho tiempo.

Yo aprendí, después de un par de experiencias, que comprar artículos de segunda mano puede resultar la mejor ganga y suerte de la vida.

Sí, yo también me incluyo en el grupo de “todo lo nuevo es mejor”, hasta que varios acontecimientos me hicieron tragarme mis palabras.

Para empezar, terminé en un mercado de segunda mano, debido a un mal día en un centro comercial después de caminar por horas, buscando una cámara.

La que quería costaba $ 237 más y yo no pensaba pagar otro centavo.

Así que mi amiga me terminó arrastrando a un sitio que ella decía “te encantará”.

Mi sorpresa fue comprarme una cámara igual a la que quería, con poco uso y ahorrándome la mitad de lo que planeaba gastar en la nueva de paquete (además de que conseguí ese lente gratis después de negociar).

Luego de eso me volví un poco adicta a ir, por supuesto, no deja de ser una lotería, pero una donde casi siempre ganarás.

Lo que quiero decirte, es que no siempre algo nuevo justifica el costo de este.

Puedes conseguir lo mismo e incluso algo mejor al comprar de segunda mano. Ahorras dinero y estás obteniendo el artículo que esperabas e igual de duradero.

Sólo necesitas ser un tanto avispado y observador para que no te tomen el pelo.

 

 

10. No afilies muchos gastos a tu tarjeta de crédito

Los bancos están abiertos cada día más a varias aplicaciones o servicios que te dan la alternativa de pagar con tarjeta de crédito.

Yo no seré de las que te digan que no las utilices, porque una tarjeta de crédito puede resultar demasiado útil en varias situaciones. Lo que sí diré es que la uses con prudencia.

Incluyendo cuando se trata de gastos pequeños y afiliados a esta.

La mayor parte del tiempo para hacernos la vida más fácil, afiliamos nuestros gastos del Uber, tiendas online y servicios como Netflix, a nuestra tarjeta.

Un par no está mal, pero cuando se vuelven más de 4 o 6, tenemos un problema.

Estos pequeños dólares que se van de tu tarjeta de crédito mensual o quizás hasta diario, son gastos que no sueles contar en tu presupuesto de forma fija o variante, ya que simplemente no les prestas atención por su “insignificancia”.

Cuando en realidad pueden desequilibrar bastante tu presupuesto al final de cada mes.

Por eso te recomiendo que limites su uso (en caso de que cobren por cada vez que lo hagas) y no afilies tantos pagos a ella.

De comienzo, mejor evita hacer tantas suscripciones, excepto Netflix que eso lo necesitamos todos, y deja sólo lo necesario y que puedas incluir entre los gastos fijos de tu lista y notas.

 

 

11. Come más en casa y evita los restaurantes

No soy alguien perezosa para cocinar, pero si alguien que se muere por probar cosas distintas y no se resiste cuando un platillo (preferiblemente de carne) se me pone por delante.

El problema es que por más que busque un sitio económico para comer, no siempre puede cumplir con todos los estándares de bueno, bonito y barato.

Y aún si lo consigo, eventualmente me cansaré de la comida.

Ahora, aunque consiga el restaurante más económico, seguiré gastando más dinero que comprando utensilios y víveres para cocinar en casa.

Estoy segura de que tú sales casi o igual de seguido que yo, así que como alguien que ha vivido eso durante gran parte de su vida, te digo de una vez que es mejor que comiences a hacer sándwiches en casa aunque sea lo único que sepas hacer.

Ya que al comer tanto fuera, comida rápida, dulces, restaurantes, estás gastando más dinero que en cualquier otra cosa.

Mientras que en el super puedes gastarte $100 para toda una semana, el comer en la calle puede llevarse todo tu salario sin darte cuenta y terminar con todas las deudas hasta el cuello y sin pagar siquiera los servicios básicos.

Toma media hora de tu día para comprar algunos víveres y otra hora para hacer las comidas del día entero incluso.

No lleva tanto tiempo y ahorrarás mucho dinero. Así que abandona todos los restaurantes y sí, también la comida a domicilio.

 

 

Mi economía pasó de ser negativa a una más positiva y donde incluso los ahorros son posibles.

Recuerdo cuando obtuve mi auto, aunque usado, fue un gran logro ya que todo fue gracias a una buena administración y los ahorros que pude recolectar.

¿Qué esperas para administrar mejor tu dinero? Déjame un comentario abajo contándome cómo te fue aplicando mis secretos.

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María Ng García

Amante de la literatura. Escribir, más que mi trabajo, es parte de mi felicidad. "Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños." - Pablo Neruda

2 comments on “11 estrategias para administrar tu dinero y llegar a fin de mes

  1. Querida Mary ya imprimí la información y la voy a tener muy en cuenta por tus atenciones mil gracias!!!
    Atentamente tu amigo de México Federico A Damm

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