4 tipos de empleados y cómo lidiar con ellos

Si estás buscando contratar personal para tu nueva empresa, o si ya tienes una pero no sabes cómo lidiar con los diferentes tipos de empleados, aquí lo vas a aprender.

Si por el contrario, eres empleado, reconocer qué tipo de estos eres podría ser de gran utilidad para mejorar tu desempeño y, ¿Por qué no? ¡Hasta podrías conseguir un ascenso!

En una empresa, tienda o compañía existen empleados que trabajan a tiempo completo, a medio tiempo, por turnos o únicamente los fines de semana.

Pero hoy no se trata de la cantidad de tiempo que éstos trabajan, sino de su potencial y cómo se desenvuelven frente a los problemas que pudieran presentarse estando en el puesto de trabajo.

Conocer y evaluar a tu equipo de trabajo te permitirá saber cómo lidiar con ellos, en qué otro puesto podrían rendir más (y mejor), fidelizarlos y de ser necesario, conseguir a alguien que los reemplace.

Si bien es cierto, todos podemos cambiar y mejorar cada día como personas. Pero puede que tu empresa no disponga del tiempo necesario para esperar que una persona cambie.

Existen oportunidades que solo se presentan una vez en la vida, ¡No las dejes pasar!

 

4 tipos de empleados y cómo lidiar con ellos

 

En cada empresa, negocio o establecimiento podrás encontrarte con diferentes tipos de empleados, pero siempre habrán ciertas características que te permitan agruparlos.

Conocer el potencial de tu equipo de trabajo te ayudará a motivarlos para mejorar y conseguir mayores beneficios para ti y tu empresa.

 

1. Empleados con alto potencial

Los empleados con alto potencial, son aquellos que todos desearían tener en la empresa.

Estas personas suelen (y pueden) cumplir con numerosas tareas, aunque no sean de su misma área de trabajo.

Este tipo de empleado, suele tener un nivel alto de concentración que le permite realizar sus trabajos en el tiempo establecido, e incluso antes.

Gracias a su concentración, también son capaces de hacer varias tareas al mismo tiempo sin la necesidad de reducir la calidad de alguna de ellas.

Sus ganas de aprender son ilimitadas. Puedes hablarle acerca de asistir a un seminario, a un congreso o exposición y te aseguramos que lo hará con toda la disposición.

Por lo general, los empleados con alto potencial son considerados para tomar las riendas de la empresa en el futuro.

Su capacidad para desarrollar nuevos proyectos y llevarlos a cabo, los hace perfectos para ocupar cargos más importantes.

 

 

El mejor consejo que puedo darte para manejar a este tipo de empleados es: ¡No los dejes ir por nada del mundo!

Procura hacer capacitaciones para que ellos cada vez desarrollen más sus potenciales y consolides el éxito de tu empresa por años.

 

2. Empleados con potencial aceptable

A mi parecer, de los tipos de empleados que existen, este es el más común.

Quizás no sean tan destacados como los que mencionamos anteriormente, pero pudieran llegar a serlo si tú como jefe también aportas tu granito de arena.

Si te estás preguntando a qué me refiero con aportar tu granito de arena… Pues aunque no quieras, debes motivarlos a ser mejores cada día.

Ser jefe no solo implica dar órdenes a tus empleados.

Como líder que eres de la empresa, debes motivarlos a aspirar a cargos más altos y a que cada día den lo mejor de sí mismos para superarse.

Mantener el contacto con este tipo de empleados, acerca de su rendimiento, buenas noticias o incluso información, puede servir como motivación.

No es una tarea fácil, pero sí que vale la pena. Si comienzas ahora, la mayor parte de tu empresa podría estar constituida por empleados con alto potencial.

A pesar de que estos necesitan un pequeño empujón para sobresalir, su trabajo sigue aportando buenos resultados a la empresa.

Por lo general, les gusta trabajar en equipo y mantener buenas relaciones con el resto de sus compañeros. De este modo se sienten motivados a hacer mejor su trabajo.

 

 

3. Empleados con potencial medio

Antes de conocer otro de los tipos de empleados que podrían existir en tu empresa, es importante que tomes en cuenta que todos pueden mejorar.

Que su potencial actual sea medio, no implica que si trabaja para mejorar no pueda alcanzar a ser uno con potencial aceptable.

Y ¿Por qué no? También puede llegar a tener un alto potencial a largo plazo. El que quiere, puede.

Este tipo de empleados, puede tener un desempeño medio y en determinadas ocasiones, alto. Pero esto no sucede muy seguido.

Si comienza un trabajo, es muy probable que tarde el doble de tiempo de lo que pudiera tardar uno con potencial aceptable. Se desconcentran con cualquier cosa que se les atraviese.

Además de que cuando entreguen el trabajo previsto, puede que no cumpla con los requisitos o simplemente, no sea un trabajo de calidad.

Suele entregar los trabajos a destiempo.

 

 

4. Empleados con bajo potencial

Entre los tipos de empleados que existen, este es aquél que suele causar más problemas.

Su desempeño es bajo y en algunas ocasiones (casi nunca), suele realizar un  buen trabajo.

Es posible que este tipo de empleados no estén preparados para cumplir con las metas que tu empresa tiene propuestas. Sin embargo, no debes rendirte con ellos.

Cuando te das cuenta de que tienes un empleado con bajo potencial o bajo rendimiento, lo primero que debes hacer es sacar a relucir tus dotes de líder.

Si bien es cierto, este tipo de empleado podría perjudicar el rendimiento de tu empresa mientras se “acomoda”, por lo tanto debes intentar que mejore su trabajo cuanto antes.

No es mala idea que identifiques el por qué de su comportamiento, podría ser por la relación que mantiene con otro compañero, no se siente a gusto con su puesto, etc.

Podrías motivarlo ofreciéndole tareas distintas, sí y solo sí te muestra que su rendimiento ha mejorado. Lo tendrás como en un período de prueba, por llamarlo de alguna manera.

Si luego de un tiempo de prueba no cumple con tus expectativas, es hora de tomar una decisión.

Podrías colocarlo en un puesto de menos requerimientos, para que de no cumplir con sus deberes tu empresa no sufra las consecuencias o prescindir de él/ella.

En otras palabras… despedirlo (por muy duro que suene).

 

 

De los tipos de empleados que existen, este podría resultar tóxico para sus compañeros (incluso para los de alto rendimiento) y para ti.

Un ambiente tóxico en tu empresa es lo menos que quieres, así que debes recurrir a tomar medidas extremas de ser necesario (aunque no quieras).

Tu empresa podría (y debería) estar conformada en su mayoría por empleados con alto o al menos, buen potencial. Así aseguras el éxito en el presente y a futuro.

Conocer a los tipos de empleados que tienes en tu empresa y/ a cuál de ellos perteneces tú, solo puede traer buenas consecuencias… ¡No pierdas más tiempo!

 

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