13 señales que te dirán si debes renunciar a tu trabajo HOY

Renunciar a mi trabajo

¿Debes renunciar a tu trabajo por otro en el que te paguen mejor? Sí. ¿Debes renunciar a tu empleo si te han ofrecido una gran oportunidad en otra empresa? Absolutamente.

Pero esos no son los motivos más importantes por los que deberías dejar tu actual puesto.

Hay muchas otras razones por las que debes renunciar a tu trabajo, y todas ellas tienen un denominador común:

 

La vida es demasiado corta para tener el trabajo equivocado.

 

¿De qué te sirve volver cada día a casa sintiéndote miserable porque ya no te gusta lo que haces, o porque tienes un jefe terrible que no te toma en cuenta y te menosprecia?

¿Realmente estás dispuesto a sacrificar los mejores años de tu vida atrapado en un empleo que te hace infeliz durante 40 horas (o más) a la semana?

Estoy segura de que en más de una ocasión te has planteado este tipo de preguntas y tu respuesta ha sido NO: no vale la pena trabajar en un puesto que ya no disfrutas y que está afectándote a tu vida personal.

Entonces ¿por qué no has buscado ya otro empleo y has dejado el que tienes? ¿Es quizás por el miedo, las dudas, o porque te has acostumbrado ya demasiado a la rutina de todos los días?

¿Qué necesitas para renunciar a tu trabajo: que alguien te dé una buena razón de peso para hacerlo?

No te preocupes: aquí no te voy a dar ni uno ni dos, sino 13 motivos por los que deberías dejar tu empleo hoy mismo.

Recuerda: la vida es demasiado corta, y el tiempo cuando se va, nunca vuelve…

 

13 motivos para renunciar a tu trabajo HOY mismo

 

1. Tu pasión se fue hace mucho tiempo…

¿Recuerdas la sensación que tenías cada mañana los primeros días que ibas a trabajar? ¿Dónde están esas emociones ahora, hoy mismo? Seguramente se esfumaron hace tiempo…

Ya no queda ni rastro de esa persona que se despertaba todas las mañanas con la motivación por las nubes, excitada por saber qué nuevos retos habría al llegar a la oficina.

Ahora sólo hay una persona que se mira triste al espejo todos los días, y desea que ya fuese la hora de volver a casa.

Este debería ser motivo más que suficiente para renunciar a tu trabajo, pero si todavía sigues sin estar convencido, sigue leyendo…

 

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2. Te sientes sin ningún propósito que cumplir

Todos queremos tener un proyecto, una idea, o un sueño que perseguir, porque necesitamos sentirnos parte de algo más grande que nosotros. Y un empleo es el medio ideal para conseguirlo.

No hay nada más gratificante que trabajar y ver cómo eso tiene un impacto positivo en la vida de otras personas, o incluso cómo contribuimos a mejorar la posición en la que está nuestra empresa.

¿Tú sientes que estás haciendo algo importante ahora mismo para cambiar la vida de otros, o que estás mejorando algún aspecto importante del negocio en el que trabajas?

Si no es así, una razón más para renunciar a tu trabajo.

 

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3. Nadie escucha tus ideas

Las empresas no sólo viven del trabajo de sus empleados; crecen y se mantienen gracias a las ideas que éstos aportan. Y un buen líder es que el sabe escucharlas y tomarlas en cuenta.

Cuando tus ideas son escuchadas y tomadas en serio, sientes que has hecho una contribución especial, y eso es muy gratificante y motivador.

¿Tu jefe o tus superiores te prestan atención cuando quieres compartir con ellos alguna sugerencia o mejora? ¿O simplemente te dicen que no tienen tiempo para escuchar esas cosas?

Un lugar de empleo en el que no se tiene en cuenta a las personas que cada día con su esfuerzo levantan esa empresa desde luego no es un buen sitio en el que trabajar.

 

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4. Tu jefe te critica delante de todos

Todos cometemos errores, y también hay días en que nos levantamos con un humor distinto que el resto. Y es normal que nos hagan una crítica constructiva o nos den un pequeño toque de atención.

Es bueno que nos digan qué estamos haciendo mal, y cómo podríamos realizarlo mejor. Pero ese tipo de cosas deben decirse en privado, especialmente cuando se está en el ambiente de trabajo.

Sin embargo, hay muchos jefes que disfrutan humillando a sus empleados delante de sus compañeros de trabajo.

¿El tuyo hace lo mismo contigo o con otros colegas tuyos? Entonces no es una buena señal…

 

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5. Te sientes miserable cada mañana

Esto es simple: cada mañana, cuando te despiertas, no sientes ninguna gana de ir a trabajar.

Ya no te motiva nada, ni el ambiente de trabajo, ni las tareas que tienes que hacer, ni siquiera te hace ilusión ver a esos compañeros con los que te llevas bien.

Es cierto que todos los trabajos tienen sus desventajas, pero también deben tener sus momentos buenos e incluso divertidos.

Así que si has mirado tu empleo desde un punto de vista objetivo, y ya no puedes encontrar nada positivo en él, es un claro signo de que debes renunciar a tu trabajo.

 

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6. Estás en un estado de estrés y negatividad constante

Lo peor de tener un empleo que ya no te llena es que toda esa negatividad se ha expandido también a tu vida.

Ya no sólo estás desmotivado en el trabajo: también al llegar a casa estás en un estado de nervios constante, y la tristeza te inunda sólo de pensar que al día siguiente debes volver a tu puesto.

Si estás en esta situación, lo mejor es que empieces a buscar otro empleo cuanto antes.

 

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7. Nadie te dice “gracias”

Todos necesitamos que de vez en cuando alguien nos haga algún elogio, que nos diga qué buen trabajo hemos hecho, o que simplemente nos den las gracias como un modo de recompensa por nuestro esfuerzo.

Pero hay empresas en las que la palabra “gracias” parece que no existe; creen que tú estás ahí para hacer tu trabajo, y que la compañía no te debe nada (cuando en realidad te deben mucho por tus aportaciones).

Y esa mala actitud a lo único que conduce es a ir cada día más harto y cansado a un empleo en el que nadie te reconoce nada.

 

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8. Tu jefe no dirige: sólo manda

Un jefe es mucho más que la persona que te ha contratado y que te paga el sueldo a fin de mes.

Es el responsable de que el negocio vaya bien, de motivar a los demás para que la productividad aumente, de guiar a todo el grupo para que el trabajo en equipo sea satisfactorio.

¿Tu jefe es así, o se limita únicamente a darte órdenes para conseguir más ganancias, o llevarse todos los méritos de tu trabajo?

Está claro que si no sabe dirigir, si no sabe cómo sacar todo tu potencial, y animarte a seguir adelante, es un buen motivo para renunciar a tu trabajo.

 

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9. Ya no crees en la compañía para la que trabajas

Una de las cosas más importantes que puede hacer que el sitio en el que trabajes no te guste es tener diferencias morales o éticas con la cultura corporativa de esa empresa.

Si a ti te preocupa el medioambiente, y la compañía que te paga cada vez crea más productos o más fábricas dañinas para la naturaleza, tu conciencia se sentirá realmente mal al pensar en ello.

Pero también puedes estar en desacuerdo con tu empresa con la forma en que tienen de ascender a alguien, de tratar a los empleados, o incluso en las diferencias de sueldo.

Así que si ya no crees en la compañía para la que trabajas, tu mejor opción es buscar otro lugar que se alinee mejor con tus principios morales.

 

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10. Sólo eres un número más en tu empresa

Obviamente si trabajas en una compañía de 500 personas o más, no todos los encargados o jefes que haya te van a conocer (ni tú tampoco a ellos).

Pero el superior con el que trabajes directamente – esa persona que todos los días te manda tareas que hacer – debería tratarte como a una persona, y no como a un número más.

Sí, vas a tu empleo cada día para que te paguen, pero eso no le da derecho a nadie para tratarte como si fueses una máquina que sólo está ahí para hacerle ganar dinero a la empresa.

Si tu jefe no se detiene de vez en cuando a preguntarte cómo va todo, a decirte si necesitas ayuda, o simplemente a dirigirte unas palabras amables, significa que para él sólo eres alguien más que está ahí para darle beneficios.

 

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11. Tus responsabilidades han aumentado, pero tu sueldo no

Si además de todos los motivos anteriores también te han aumentado tus responsabilidades y las tareas por hacer, pero el sueldo sigue siendo el mismo, es hora de largarte de ahí lo más rápido que puedas.

Tú estás en tu puesto para intercambiar tu trabajo y esfuerzo por dinero; y lo justo es que si trabajas más, la paga sea también mayor.

 

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12. Estás aburrido y estancado en tu puesto

Los seres humanos necesitamos tener retos en nuestras vidas con los que aprendamos y crezcamos como personas. Es lo que hace que la vida sea emocionante, divertida e interesante.

Y no hay mejor manera para lograr este objetivo que a través del trabajo.

Cuando entramos a formar parte de una empresa, nuestro deseo interior es avanzar hacia arriba, conseguir méritos y objetivos que nos hagan subir de puesto poco a poco.

Es la forma que tenemos de sentirnos orgullosos de nosotros mismos.

Y tú, ¿sientes que ya no puedes crecer más ni aprender nada nuevo en tu empleo? Entonces es hora de renunciar a ese trabajo si lo que quieres es seguir avanzando en tu carrera profesional.

 

Renunciar a mi trabajo

 

13. No ves tu futuro en tu actual trabajo

Cada trabajo debe conducir a algo: a un ascenso con un puesto mejor, a oportunidades de hacer algo nuevo, a encontrar desafíos que te hagan estar orgullosos de ti…

En tu empleo es importante que sientas que hay una meta a la que quieres llegar, que mañana habrá algo mejor de lo que hay hoy esperándote a ti, en definitiva, que hay un futuro brillante que quieres alcanzar.

Debe haber la esperanza de un mañana que te haga despertarte todas las mañanas con ganas de ir a tu puesto.

Así que si no ves esta esperanza ni este futuro por ninguna parte, creo que ya sabes la respuesta y la decisión que deberías tomar…

 

Renunciar a mi trabajo

 

Sé que ya te lo dije al principio de este artículo, pero quiero volver a recordártelo: la vida es demasiado corta para tener el trabajo equivocado.

Si te identificas con varios de los motivos de aquí arriba, significa que es el momento de renunciar a tu trabajo. No tengas miedo, porque cuando una puerta se cierra, otra se abre.

Y creyendo en ti encontrarás la oportunidad perfecta para crear tu carrera profesional, ya sea empleándote en el mismo puesto, en uno diferente, o incluso creando tu propio negocio.

¿Cuáles de estas razones son las que tú tienes para renunciar a tu trabajo? Déjame un comentario aquí abajo y ¡desahógate

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Jenny del Castillo
Soy periodista especializada en negocios pero mi gran pasión es la motivación personal y ayudar a otros a lograr sus metas. Creo firmemente que las oportunidades en la vida no ocurren: las creas tú.

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