¿No sabes qué hacer con tu vida? Lee estas 5 razones

Qué hacer con mi vida

Sé que no soy el único que se ha sentido perdido en la vida alguna vez. No saber qué hacer con tu vida es una sensación amarga que te desmotiva, te deprime, te hace dudar del mundo que te rodea y, lo que es peor: te hace dudar de ti mismo.

Cuando empecé a trabajar en mi primer empleo sufrí mi primera gran crisis.

Aquello no era lo que yo esperaba, no me sentía bien cuando me despertaba por las mañanas. Incluso llegué a tener una fuerte depresión que hizo que dejara de tener fuerzas para salir a la calle o comer lo suficiente.

Pero fue una experiencia increíble que no cambiaría por nada.

Vivir todo aquello no sólo hizo darme cuenta de que estaba perdido; también me ayudó a encontrar una solución para salir de ese agujero y ver por qué no sabía qué quería hacer con mi vida.

He pasado por otras etapas en las que me sentía igual: no sabía lo que me pasaba, ni qué hacer para solucionarlo, y me sentía solo como si me hubiesen abandonado en un desierto.

Si tú estás leyendo esto ahora, seguro que sabes de lo que hablo, porque todo el mundo ha pasado por lo mismo alguna vez en la vida.

Por eso hoy quiero compartirte las 5 razones por las que no sabes qué hacer con tu vida, y cómo solucionar esa situación en la que te encuentres ahora o en la que alguna vez has estado.

 

1. No tienes ningún propósito en la vida

Sé que esta primera razón te puede parecer muy dura e incluso puedes enfadarte conmigo por decírtelo así. Pero este es el motivo principal por el que muchas personas se sienten perdidas a lo largo de sus vidas.

¿Cuánta gente conoces y te ha dicho que tienen un propósito específico en la vida y que se marcan metas para conseguirlo?

¿A cuántas personas has visto con un objetivo claro y siguen los pasos necesarios para alcanzarlo?

Estoy seguro de que tu respuesta no será más de 3 personas.

La situación es muy triste, pero lo cierto es que hoy en día casi nadie tiene propósitos claros ni están dispuestos a luchar por sus sueños.

Hay tantas cosas que nos distraen las 24 horas del día (nuestros celulares, las redes sociales, programas basura en televisión, preocupaciones por la economía) que hacen que nos olvidemos de lo que de verdad importa.

Cuando llevaba un año trabajando en mi primer empleo, un día fui a un parque a estar solo, a pensar en mí mismo. Y tuve una pequeña revelación.

¿Voy a dedicarme los próximos 35 años a trabajar en esto y vivir así?

¿Cada día durante los próximos años va a ser levantarme temprano para ir a un empleo que odio, trabajando en algo que no me gusta, y saliendo de la oficina sin ganas de disfrutar de la vida?

 

Qué hacer con mi vida

 

Lo siento, pero no quería vivir así. Elegí hacer de mi pasión mi estilo de vida, y por eso empecé a emprender negocios que ayudasen al número máximo de personas que pudiese.

Cuando decidí dar el paso, todas esas sensaciones de no saber qué hacer y estar perdido desaparecieron.

Empecé a vivir de verdad, a sentirme feliz cada mañana, y a estar satisfecho con cada paso que daba.

Si tú también te sientes vacío por dentro, hazte esta pregunta: ¿qué te mueve a ti?

  • ¿Qué es lo que te apasiona?
  • ¿Qué es lo que te gustaría hacer sin importarte que nadie te juzgue?
  • ¿Qué cosa o cosas son las que nunca te cansas de hacer una y otra vez?

 

Quizás estés pensando “me encanta escribir libros o dar clases de baile, pero eso no da dinero”.

Cuando seas viejito o viejita, y estés a punto de morir, el dinero no será lo que haya hecho que tu vida sea mejor: será la sensación de haber hecho algo que te hacía sentir feliz cada día.

 

2. No dedicas tiempo a conocerte a ti mismo

En la escuela enseñan muchas cosas, pero no nos enseñan a escucharnos a nosotros mismos, a dejarnos llevar por nuestros insitintos o a motivarnos para hacer lo que queremos.

Contéstame a esto…

  • ¿Cuándo fue la última vez que observaste lo que estabas pensando?
  • ¿Cuándo fue la última vez que decidiste prestar atención a lo que realmente deseabas o querías?
  • ¿Cuándo fue la última vez que te paraste a pensar por qué sentías lo que sentías en ese momento?

 

Qué hacer con mi vida

 

Una de las razones más importantes por las que no sabemos qué hacer con nuestras vidas es porque no prestamos atención a estos pequeños detalles.

¿Por qué? Porque si nos damos cuenta de lo que realmente queremos y sentimos, tendremos que hacer un esfuerzo para conseguirlo. Y para alcanzar ese objetivo tenemos que trabajar duro e invertir tiempo en hacerlo.

Así que esas preguntas las dejamos guardadas en un rincón de nuestra mente, no las hacemos caso, y seguimos con nuestras vidas como si no fuesen importante.

Pero hay una mala noticia: al final ese rincón termina explotando y, cuando lo hace, es cuando más miserables nos sentimos.

Así que de vez en cuando párate en soledad a analizar qué piensas, qué sientes, que deseas y qué quieres; es un ejercicio muy sano que te ayudará a poner en orden tus prioridades.

Si no te conoces, no sabes quién eres. Y así sólo consigues crearte un personaje que se parece a ti, pero que en realidad adapta los gustos de los demás a los tuyos para que la sociedad te acepte.

Si no te conoces, al final vives una vida artificial en la que haces y dices lo que quieren los demás, no lo que en realidad tú piensas o necesitas.

 

3. Crees que no puedes seguir creciendo como persona

Quizás este punto no sea tan obvio como los dos anteriores, pero creer que ya no puedes aprender nada más en la vida, que no puedes crecer como persona, también contribuye a esa sensación de estar perdido y no saber qué hacer con tu vida.

Cuando finalicé la universidad yo tuve esa sensación.

Pensé “esto es todo, ya he aprendido todo lo que tenía que aprender, y pocas cosas me pueden aportar más conocimiento”.

 

Qué hacer con mi vida

 

Aquí en Gananci veo muchos comentarios de personas a las que les sucede lo mismo.

Dicen que sólo saben hacer un par de cosas, que tienen esta y esta otra habilidad, y que con eso no es suficiente para trabajar en lo que les apasiona o crear el negocio que desean.

Cuando les digo que aprendan ese conocimiento que necesitan, se asustan y se niegan a hacerlo.

No me preguntes por qué pasa esto porque no lo sé. Pero tienes que meterte en la cabeza que tú siempre debes seguir aprendiendo para continuar creciendo como persona y alcanzar las metas que deseas.

Da igual que tengas 20 años, 35, o 67: siempre se puede seguir aprendiendo y creciendo. El ser humano es como una goma elástica que puede estirarse hasta niveles donde no imaginas.

Y cuanto más creces y te desarrollas, más habilidades adquieres y más opciones tienes para conseguir tu propósito en la vida, y no sentirte perdido.

 

4. Te da miedo arriesgarte y vivir experiencias nuevas

Siento ser yo quien te lo diga, pero ahí con tu computadora, o tumbado en la comodidad de tu salón, no van a ocurrir grandes cosas.

Las oportunidades no van a llamar a tu puerta preguntando por ti. Eres tú quien debes salir fuera y buscarlas.

Es muy fácil no dar ningún paso, ni tomar decisiones o acciones y decir lo perdido que te sientes y que no sabes qué hacer con tu vida.

Pero si no te arriesgas a nada, ni vives nuevas experiencias, ¿cómo vas a saber qué hacer? ¿Cómo puedes saber qué te gusta y qué no te gusta?

Es lo mismo que pasa con la comida: si no pruebas el pastel, ¿cómo vas a saber si te gusta o no?

Al final de nuestras vidas no nos arrepentimos de lo que hemos hecho. De lo que realmente nos arrepentimos es de lo que NO HEMOS HECHO.

 

Qué hacer con mi vida

 

Recuerdo que hacia el final de mi primer empleo estaba ya harto de todo, y al final decidí dejarlo para emprender mi propio negocio haciendo lo que me apasionaba.

Fue un gran riesgo: aunque tenía ahorros, no sabía cuánto me durarían o si generaría ingresos suficientes para poder mantenerme a mí y ayudar a mis padres.

De hecho, después de algunos meses no conseguí ganar casi ningún dinero y estuve a punto de arruinarme. No todo fue un cuento de hadas.

Pero valió la pena porque empecé a hacer lo que deseaba y dejé de sentirme tan perdido.

Y al encontrarme más motivado porque hacía algo que me apasionaba, tuve fuerzas para salir de ese agujero y seguir intentándolo.

 

5. No piensas que mañana podrías morir

Es duro de comprender, pero más tarde o más temprano todos moriremos. Quizás sea dentro de 60 años, o dentro de 5 meses, o puede que sea mañana.

Es interesante ver cómo la mayoría de nosotros vivimos como si fuésemos inmortales, como si tuviésemos todo el tiempo del mundo para hacer lo que nos plazca.

Pero la realidad no es así.

Por eso, cuando entendemos que un día u otro podemos morir, es cuando damos más valor a nuestro mejor recurso: el tiempo.

 

Qué hacer con mi vida

 

Y cuando te das cuenta que hay un tiempo limitado para vivir, la mente se aclara y te urge a que pienses bien qué quieres hacer con tu vida.

Te vuelves totalmente honesto contigo mismo, y olvidas las tonterías y los pensamientos inútiles que rondan por tu cabeza. Dejas de tener miedos sin sentido, empiezas a pasar a la acción, y te olvidas de cosas que no tienen importancia.

En ese momento, es cuando tu mente se pone a trabajar para encontrar tu verdadero propósito en la vida, lo que realmente quieres hacer, y poco a poco desaparece esa sensación de estar perdido.

La próxima vez que no sepas qué hacer con tu vida y te sientas así, hazte esta pregunta:

Si muriese dentro de un mes, ¿qué desearía hacer en ese tiempo y qué pasos son los que tendría que dar HOY para conseguirlo?

 

Ahora te toca a ti.

Déjame un comentario aquí abajo y contéstame a esta pregunta: ¿no sabes qué hacer con tu vida porque nunca te has parado a pensar en estas 5 razones?

Me encantaría que compartieses tus experiencias y dudas conmigo.

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Andres Gananci
Andrés Gananci es un emprendedor y aventurero apasionado de la vida que fundó su primer negocio online con tan sólo 17 años. 12 años después, sigue viajando por el mundo mientras trabaja desde casa.

26 comments on “¿No sabes qué hacer con tu vida? Lee estas 5 razones

  1. Excelente tarde, hace unos años que culminé Economía pero no he sido un profesional exitoso, es por ello me encantó el artículo…Mil Gracias.

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