15 hábitos improductivos que están arruinando tu vida

Hábitos improductivos

¿Sientes que todo el mundo alrededor de ti consigue las cosas que quiere, y tú simplemente nunca llegas a terminar lo que empiezas? ¿Alguna vez te has preguntado por qué los demás parecen tener más suerte que tú?

¿Por qué no has logrado llegar tan lejos como te imaginabas hace unos años?

La respuesta es bien sencilla: es culpa de tus hábitos improductivos.

No intentes echarle la culpa al mal estado en que se encuentra tu país, o a la economía y la falta de empleo, o a haber nacido en un lugar en el que según tú no hay oportunidades para ti.

El único responsable de que tus sueños se hayan quedado tirados por el camino eres tú y los malos hábitos que has dejado que arruinen tu vida.

Y lo peor de todo es que no has hecho nada por cambiarlos a pesar de ver que no te hacen ningún bien. Es duro admitirlo, pero debes darte cuenta de esto si realmente quieres llegar a alguna parte.

Aquí quiero mostrarte los 15 hábitos más peligrosos que debes evitar para poder triunfar en todo lo que te propongas y no terminar siendo un perdedor.

 

15 hábitos improductivos que te están arruinando la vida

 

1. Permites que las distracciones te aparten de tus objetivos

Gracias a inventos como la televisión, las redes sociales, o Internet hoy en día somos menos productivos que en cualquier otra época de la historia.

Es genial poder ver qué hace un amigo tuyo que está a 30.000 kilómetros de distancia de ti, o enterarte de las últimas noticias casi antes de que sucedan.

Pero ¿te has planteado cuál es el porcentaje real de esas cosas que te aportan algo de valor? ¿De verdad merece la pena dejar de lado algo importante sólo porque tu teléfono te dice que alguien ha colgado una nueva foto en Facebook?

Sólo porque alguien te llame, te mande un mensaje, o incluso llame a tu puerta no significa que debas abandonar lo que haces en ese momento para atender esa distracción.

Puedes hacerlo cuando tengas un momento libre o te tomes un descanso; hay otro tipo de cosas más importantes para tu vida que leer un chiste que alguien te acaba de mandar.

 

Hábitos improductivos

 

2. No te marcas objetivos para alcanzar lo que quieres

¿Qué es más fácil: tumbarte en la cama y soñar con hacerte rico, o realizar el viaje de tus sueños? ¿O levantarte y pasar a la acción para conseguirlo? Sin duda lo primero es mucho más sencillo.

Pero ¿has conseguido alguna vez algo pensando o imaginándolo? NO. Porque para lograr algo no basta con desearlo: hay que moverse.

Hasta que no conviertas ese deseo en un objetivo claro y específico, esa idea sólo estará presente en tu mente y no se hará realidad.

No digas que quieres hacer el viaje de tu vida: di a qué sitio quieres ir, cuántos días quieres pasar allí, y programa una fecha para comprar los billetes de avión que te llevarán hasta ese lugar.

 

Hábitos improductivos

 

3. ¡Eres demasiado flojo!

Qué bien se siente cuando tienes que hacer algo que no te apetece NADA en absoluto y tu mente de repente piensa “bueno, dentro de una hora lo hago, aún tengo tiempo”.

Luego pasa esa hora, y te das cuenta de que ya es un poco tarde para seguir con tu tarea, y decides cenar y dejarlo para mañana.

Y así pasan las horas, los días, sin conseguir terminar eso que empezaste hace una semana o un mes. Cuanto más tiempo pase, más difícil se te va a hacer ponerte luego a trabajar en ello.

Una buena idea para motivarte aquí es pensar en el enorme alivio que sentirás cuando lo hayas finalizado. Eso te empujará a poner tu voluntad para terminarlo cuanto antes.

 

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4. Te quejas de todo y de todos

¿Quejarte de lo mal que están las cosas, de que el dólar sube o baja, de que te sientes solo o que no has conseguido lo que querías te ha servido alguna vez de algo?

Probablemente no.

Las quejas no son más que excusas que te pones para no dar el paso y cambiar tu actitud o lo que te rodea; no mejorarán ni tus finanzas, ni tu situación, ni tu vida.

En cambio hacer algo al respecto sí conseguirá que por fin ocurra ese cambio que llevas esperando.

 

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5. Gastas demasiado

¿Todavía te preguntas por qué sigues siendo tan pobre, o por qué cada mes no tienes ni un centavo para pagar tus deudas?

Si gastas demasiado dinero en cosas que no necesitas (revistas, televisión por cable que apenas ves, o montones y montones de ropa que nunca te pones) ahí está tu respuesta.

 

Hábitos improductivos

 

6. Lo dejas todo por otras personas

No me entiendas mal: sacar tiempo de vez en cuando para ayudar a otras personas, o estar ahí para tus amigos cuando te necesitan es una cualidad que demuestra que eres una buena persona.

Pero dejarlo todo – sea importante para ti o no – cada vez que alguien te llama, o te pide un favor, sólo te está impidiendo vivir tu vida.

Tú debes ser el dueño de tu tiempo, y no dejar que los demás te controlen. Y debes respetar y valorar las horas que tienes, y aprovecharlas para conseguir algo bueno en tu vida, no sólo para mejorar las de los demás.

 

7. No escribes nada de lo que quieres conseguir

En los últimos años hay muchos estudios científicos que prueban que aquellas personas que escriben sus ideas o sus objetivos en papel, tienen muchísimas más posibilidades de cumplirlos que las que no lo hacen.

¿Sabes por qué? Porque si a ti se te ocurre algo y no lo apuntas, lo más probable es que se te olvide porque los seres humanos tenemos demasiadas cosas en la cabeza como para almacenarlas todas dentro.

Y por supuesto si no las recuerdas, no podrás hacer nada para cumplirlas.

Así que si todavía sigues siendo de los que tienen mil pensamientos pero nunca los apuntas, es hora de empezar tu propio diario de ideas para escribirlas y que nunca se te olviden.

 

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8. No tienes una rutina diaria

No es necesario que para cada día establezcas una rutina estricta en la que controles qué debes hacer a cada minuto.

Pero sí es buena idea que fijes unos horarios para las tareas más importantes del día, como una hora para despertarte, cuándo comer, qué momento es el mejor para trabajar en tus proyectos…

Si sigues durmiéndote y levantándote cada día a una hora distinta, y no tienes programadas tus actividades, es muy poco probable que logres llegar a los objetivos que te has marcado.

 

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9. No tomas el suficiente tiempo para descansar

Tu cuerpo y tu mente son como una máquina: no puedes hacerlos trabajar durante todo el día sin que en algún momento uno de los dos te diga “¡basta, no puedo más!”.

Por eso necesitan relajarse de vez en cuando, sin importar si esa pausa es grande o pequeña.

Cuando empieces a sentir que tus fuerzas se resienten, párate, respira hondo, y descansa unos minutos o haz algo distinto para desconectar.

 

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10. Hablas demasiado y preguntas muy poco

¿Cuánto has aprendido hablando demasiado solamente tú y no dejando a los demás que expresen sus ideas? Seguramente muy poco.

Hacer preguntas, tener deseos de aprender, y descubrir lo que piensan los demás y sus puntos de vista te enseñarán grandes cosas que, cuando no paras de hablar, te perderás.

 

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11. Intentas ser perfecto

Ah, la perfección: sabes que no existe, pero aún así intentas llegar a ella como sea; tratas de que cada pequeño detalle sea perfecto, malgastas tu tiempo en perfeccionar ciertas cosas cuando podrías estar haciendo otras más importantes…

Pero de lo que quizás no te des cuenta es de que eso sólo te supone más ansiedad y más ira para tu vida.

Cuando intentas que todo sea perfecto y no lo consigues, lo único que logras es frustrarte cada vez más y más, y llenar tu mente con pensamientos negativos que no te llevarán a ninguna parte.

Por eso es el momento de parar ya ese perfeccionismo absurdo que intentas conseguir, y ser feliz aceptando que la vida tiene también sus fallos y sus errores.

 

Hábitos improductivos

 

12. Evitas tomar decisiones

Ya sé que las decisiones difíciles son duras de tomar (por algo se llaman “decisiones difíciles”); pero si tú no las tomas, alguien o algo lo hará por ti.

Y será mucho peor porque entonces tú no tendrás ningún control sobre esa decisión.

Elegir qué debes hacer en el momento adecuado es lo que te ayudará a seguir adelante y dar los pasos necesarios para alcanzar las metas que te propongas.

Así que no tengas miedo, y enfréntate a tus decisiones cuando se te presenten con firmeza y seguridad en ti mismo.

 

Hábitos improductivos

 

13. No tienes ningún respeto por tu salud

Tu ambición, tus ganas de triunfar, o incluso querer ser feliz no te servirán de nada si estás agotado o te encuentras mal.

La salud de tu cuerpo es fundamental para que tu mente esté bien, y tengas las fuerzas y la motivación necesarias para afrontar los retos que se te presenten.

Si te duele el estómago, la cabeza, o no has dormido lo suficiente, lo más probable es que sólo te den ganas de tumbarte para descansar, o no tengas la energía que necesitas para trabajar en lo que quieres.

Por eso debes acostumbrarte a comer comidas sanas, beber mucho agua, hacer algo de ejercicio a diario (caminar por ejemplo durante 30 minutos, pasear en bicicleta) etc.

 

Hábitos improductivos

 

14. Empiezas muchas cosas pero no terminas nada

¿Cuántos proyectos o ideas que querías hacer has empezado? ¿Y cuántos de ellos has conseguido terminar?

Si cada vez que un obstáculo se cruza en tu camino, tú te rindes y abandonas, nunca lograrás alcanzar las metas que tanto deseas.

Por eso debes sacar la fuerza que hay dentro de ti y tener voluntad para finalizar aquello que empiezas.

Cuando sientas que algo te aburre, que ya no quieres seguir adelante, o que no tienes fuerzas para continuar, mira atrás y comprueba todo lo que ya has logrado hasta llegar ahí.

No merece la pena tirar a la basura todo el esfuerzo y el tiempo que has invertido hasta ese momento sólo porque un pequeño contratiempo se cruce en tu camino.

 

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15. No admites tus errores

Este hábito es quizás uno de los peores de toda la lista. Negar tus errores, o culpar a otros de ellos, sólo hará que tu vida no mejore, y te impedirá llegar a los objetivos que quieras alcanzar.

Todos cometemos fallos porque somos humanos; a veces nuestros errores son más grandes, y otras no tienen tanta importancia.

Pero de lo que debes darte cuenta es de que un fallo no es en sí algo negativo, sino que puede ser una estupenda lección para aprender y hacerlo mejor la próxima vez.

Así que deja que tus errores te enseñen, tómalos como una oportunidad en vez de como un fracaso, y sigue adelante con entusiasmo hasta llegar a donde deseas.

 

Hábitos improductivos

 

¿Qué estrategias sigues tú para eliminar los hábitos improductivos de tu vida? ¡Cuéntamelo aquí abajo en los comentarios!

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Jenny del Castillo
Soy periodista especializada en negocios pero mi gran pasión es la motivación personal y ayudar a otros a lograr sus metas. Creo firmemente que las oportunidades en la vida no ocurren: las creas tú.

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