Cómo renunciar a un trabajo sin quedar mal con tu jefe

Si estás pensando en cambiar de trabajo o ya te salió una oferta laboral mejor, te habrás dado cuenta de que tomar la decisión de renunciar no es fácil porque existen muchas emociones de por medio, y muchas veces no sabemos cómo dar el anuncio.

Es cierto que renunciar a un trabajo es toda una experiencia. Te permite dejar el pasado y hacerle frente a nuevos horizontes profesionales y laborales para tu vida.

Sin embargo, cuando la indecisión nos invade, no siempre lo vemos de esa manera.

No se trata de ordenar nuestras cosas, ponernos el saco y salir tirando la puerta.

Todo lo contrario, es preciso que al dejar una empresa o lugar de trabajo, sea de manera respetuosa, pacífica y, sobretodo, con una actitud de agradecimiento para mantener referencias laborales y dejar una buena impresión.

Sin embargo, el simple hecho de pensar en cómo renunciar a un trabajo puede provocarnos mucha ansiedad, especialmente si nunca antes lo hemos hecho.

Tal vez te sientes mal de hacer pasar a la empresa por un nuevo periodo de contratación o es una empresa pequeña y sientes que tu salida les afectará.

O tal vez quieres renunciar porque tu jefe tiene un mal temperamento y no sabes cómo reaccionará cuando se lo digas.

Sea como sea, renunciar a un trabajo puede compararse a terminar una relación sentimental.

Puedes terminar de mala manera cortando todo tipo de vínculo y dejando una mala experiencia, o puedes terminar bien demostrando que eres alguien respetuoso.

¿Ya llevas un buen tiempo pensado en renunciar? ¿Quieres saber cómo dejar tu trabajo de manera profesional, manteniendo una relación positiva con tus empleadores?

Aquí te enseño a afrontar con éxito el proceso de renuncia.

 

 

Cómo decirle a mi jefe que me voy

La mejor manera de decirle a tu jefe que dejas la empresa, es siendo sincero y directo. Además de avisar con tiempo para hacer que tu partida afecte lo menos posible a la empresa.

Sé cómo se siente. Cuando planeas dejar un trabajo no sabes ni por dónde empezar. Pero solo debes usar tu criterio, no tiene por qué ser una situación incómoda o tensa. Sin embargo, también dependerá el tipo de relación que lleves con tu jefe.

Prepárate bien para no caer en lo irracional o ser poco profesional cuando te dirijas a él, es preciso que seas cordial y muy claro con lo que quieres comunicar. Tú tienes el control de la situación.

Es importante que tu jefe sea la primera persona en saber de tu renuncia y se lo digas en persona. Así que pídele unos minutos para hablar “sobre algo importante”.

 

 

Cuando estés cara a cara con tu jefe, no digas simplemente “¡Renuncio!”, presta atención a estos consejos:

  • Empieza agradeciendo por el gran trabajo que ha hecho este tiempo y por ayudarte como jefe. Muestra tu gratitud con el trabajo y la empresa.
  • Si el motivo es por una mejor opción laboral, sé honesto y cuéntale que están interesados en ti. Detalla las ventajas que tendrías en el otro puesto de trabajo y asegúrate de ir preparado en caso escuches una contraoferta de su parte.
  • Si por el contrario estás renunciado debido a un mal ambiente laboral u otros problemas con la empresa, explícale detalladamente a tu jefe lo que sucede. Es la persona que debe ayudarte. Lo que menos quiere un jefe es que sus trabajadores renuncien porque no se sienten cómodos.
  • Agradece nuevamente por el buen tiempo que has tenido trabajando y por todo lo que has aprendido. Menciónale quiénes del equipo te hicieron sentir más a gusto y te ayudaron en todo lo que pudieron. ¡Será valioso para ellos!

 

No es el fin del mundo. Míralo como el cierre de un ciclo que necesitas completar para crecer y madurar en el aspecto laboral.

Recuerda ser profesional y procura que la conversación sea positiva en todo momento.

Después de agradecerle por la oportunidad brindada en la compañía, pregúntale si puedes tenerlo como una referencia laboral con otros empleadores. Será de mucha ayuda para ti.

 

 

Piensa en cuál es el mejor momento para renunciar

Al renunciar a un trabajo, no siempre habrá un mejor momento. No es lo mismo renunciar por una mejor opción de empleo, a renunciar porque no te sientes bien con el ambiente laboral o el propio trabajo.

Si bien no aguantamos al jefe o a ese compañero fastidioso que hace que queramos irnos lo más pronto posible; al contemplar el panorama completo de la situación, la decisión de partir siempre se vuelve difícil.

No es tan sencillo como parece. Es importante analizar muy bien todos los aspectos para no correr el riesgo de apresurarnos y tomar la decisión de renunciar en el momento equivocado o por las razones equivocadas.

Presta mucha atención a estas señales que te ayudarán a identificar las razones y el momento oportuno para renunciar y empezar de nuevo.

 

1. No soportas a tu jefe

En todo trabajo existen dos tipos de personas a cargo: los malos jefes y los líderes. Los primeros pueden hacer de tu día a día en el trabajo una verdadera pesadilla.

Si ya has intentado muchas formas de ganarte a tu jefe y adaptarte a sus condiciones de trabajo, pero no has tenido éxito; es tiempo de considerar dar un paso al costado y buscar un mejor empleo. Nadie merece soportar malos tratos o personas tóxicas.

 

 

2. Sientes que no se valora tu trabajo

Cuando uno hace un buen trabajo, lo propio es que te reconozcan por ello y valoren tu esfuerzo para motivarte a ir por más. Si la empresa donde trabajas no aprecia tus constantes méritos, conversa con tu jefe.

Muéstrale los resultados que has conseguido y hazle ver que en verdad aprecias tu trabajo.

Si tu jefe no sabe lo que es motivar a su personal para el mejor desempeño de la empresa, es hora de que empieces a buscar una compañía que sí valore tus talentos. La mayoría de empresas cuentan con un programa de incentivos para motivar a sus trabajadores.

 

 

3. Tienes una mejor oferta laboral

¿Por qué no? Muchas veces dudamos en dejar un puesto de trabajo cómodo, y cuando se nos presentan mejores oportunidades laborales, no las vemos.

Este sería el mejor momento para ti de renunciar, porque sabes que tienes una buena oferta de trabajo donde podrás seguir desarrollando tus habilidades profesionales.

Una buena propuesta de trabajo es una razón válida para dejar tu puesto actual. Evalúa si este cambio es provechoso para ti en lo profesional, económico y en tu calidad de vida.

 

 

4. El trabajo te tiene agotado

Algunas veces hemos tenido que hacer un esfuerzo y trabajar un poco más de lo habitual. Pero si has llegado al extremo de no saber si almorzaste o si afuera llovió, puede que tu trabajo te esté absorbiendo.

No permitas que tu empleo se convierta en un desgaste físico y emocional de tal manera que no tengas tiempo para ti ni para tu familia. Aquí el problema puede que seas tú, tienes que intentar recobrar ese balance entre vida y trabajo.

Tendrás que darte cuenta si es el empleo que no te deja darte un respiro o la propia industria en la que estás para saber qué debes cambiar si decides renunciar.

 

 

Fuera de todo lo malo que pueda haber, la compañía cuenta contigo y ha confiado en ti. Una muestra de respeto y consideración es que avises (al menos) con dos semanas de anticipación acerca de tu renuncia.

Entre más tiempo tengas para dejar todo en orden en tu trabajo, tu partida generará menos inconvenientes para la empresa. Si sabes que en tu trabajo existe alguna norma respecto al tiempo de los avisos de renuncia, no dudes en respetarla y cumplirla.

Tu jefe te dirá si tienes que redactar una carta para oficializar tu renuncia. Ten en cuenta la cultura organizacional de la empresa antes de hacerla, si sabes que no hay necesidad de hacer una carta, sencillamente no la hagas.

 

Qué debo hacer para presentar una carta de renuncia

Lo principal que necesitas saber para presentar tu carta de renuncia es el tiempo en que puedes entregarla. Es importante que primero leas tu contrato de trabajo para ver si especifican sobre cómo debe ser el proceso de renuncia en la empresa.

De igual forma, podrías preguntarle a tu jefe si te puede ayudar con ello. Algunas empresas pueden ayudarte con el proceso y entregarte una plantilla para la carta de renuncia.

Si has tenido conflictos en la empresa y estás renunciando por ello, no incluyas tus reclamos o problemas en la carta de renuncia. Existe un departamento donde puedes realizar tus reclamos, o también con tu propio jefe. Aquí te doy algunos puntos a tener muy en cuenta al presentar tu carta de renuncia:

 

1. Presenta tu renuncia con antelación para no caer en lo inoportuno.

2. Explica los motivos de tu renuncia de manera específica.

3. Incluye el periodo en el que has laborado o seguirás laborando.

4. Expresa tu agradecimiento y termina con una despedida.

5. Realiza una copia después de firmar y antes de entregarla.

 

Una carta de renuncia termina siendo un documento legal donde queda constancia del fin de tu relación laboral con la empresa. Esta carta te servirá como prueba de que seguiste el debido proceso ante cualquier inconveniente que pueda suceder después.

Recuerda que este es un documento formal, por lo que debes ser específico, claro y cordial.

 

 

Retírate dejando una buena impresión

Sé profesional y no hagas cosas indebidas en tu último día de trabajo. La primera impresión cuenta, pero la última también. Con el permiso de tu jefe, tómate el tiempo necesario para despedirte de tus compañeros si lo deseas.

Mantener buenas relaciones con tu jefe y tus compañeros es lo mejor que puedes hacer, si no has tenido ningún problema con ellos. Nunca sabes si estos contactos te serán de ayuda en el futuro.

Si tus relaciones personales en el trabajo no han sido muy buenas, ahora que estás dejando la empresa no es momento de ser negativo y descortés.

No tomes información privada de la empresa, ni publiques cosas indebidas sobre la empresa o cualquier otro tipo de comportamiento poco profesional. Al igual que tener buenos contactos te ayuda en el futuro, quedar mal también podría arruinarte en el futuro.

 

 

Una vez que ya estés empezando tu nueva aventura, ¡felicidades! Conseguiste superar el tedioso proceso de renunciar a un trabajo y ya tendrás una experiencia más en tu historial.

Aunque un cambio siempre se sienta extraño, ten presente que solo estás creciendo profesionalmente. Lo importante es hacer que esta experiencia sea provechosa para ti y tu carrera.

 

¿Es posible dejar un trabajo sin quedar mal?

Es muy importante renunciar a un trabajo sin quedar mal porque el mundo laboral es sorprendentemente pequeño. Muchas de las empresas piden referencias de dónde has trabajado y el contacto de la persona que estuvo a cargo de ti.

Y si una compañía realmente está interesada en ti, lo más probable es que llame a tu jefe para preguntarle sobre los resultados que obtuviste, cómo fue tu estadía y tu desempeño en general.

Por más que tu experiencia laboral haya sido muy mala, o tal vez la compañía donde trabajas finalmente no era lo que esperabas, es preciso que renuncies a un empleo demostrando tu profesionalismo.

Por eso, dejar una buena impresión es muy importante.

Ten en cuenta que abandonar un empleo “a la mala” solo te traerá problemas, posiblemente llegue a afectar toda tu carrera profesional. Echa un vistazo a estos 8 tips para que sepas cómo renunciar a un trabajo sin dañar tu reputación:

 

8 tips para renunciar a un trabajo sin quedar mal

 

1. Hazlo de forma correcta

Aunque tengas problemas y te den ganas de salir y nunca más volver. No arruines tu reputación profesional. Revisa la cultura de la empresa y sigue el debido proceso.

Evita cometer el error de decirle a tus compañeros de trabajo que te vas antes de informárselo primero a tu jefe. No importa cuánto confíes en que tus compañeros mantendrán el secreto, trata de evitar los chismes y comentarios al respecto.

Tampoco transmitas tu decisión a través de las redes sociales. Especialmente son esos mensajes los que se extienden con mayor rapidez, y oír un “Lo sé” de parte de tu jefe cuando se lo digas no te hará quedar bien para nada.

Y aun así, es mejor esperar hasta que hayas enviado tu carta de renuncia y saber tu último día de trabajo antes de contarlo. ¡No te arriesgues a meterte en un problema!

Asegúrate de avisar con anticipación para que nadie se vea afectado.

 

 

2. Ten una buena actitud

Sin importar cuantas ganas tengas de hacer una salida dramática o “decirle sus verdades” a quienes se lo merecen, ¡no lo hagas!

Lo mejor es mantener una actitud positiva. Recuerda que lo mejor que te llevarás de ese empleo son las relaciones laborales y referencias. Tal vez algún día vuelvas a buscar empleo en la misma empresa y no quieres dejar un mal recuerdo.

¿Cómo te gustaría que te recuerden tus compañeros? Piensa en esto e intenta alegrarles el día durante esos últimos momentos juntos. Ser negativo e irrespetuoso no solucionará nada, solo te hará quedar mal.

 

 

3. Resuelve todas tus tareas pendientes

Asegúrate de no dejar tareas inconclusas y terminar cualquier proyecto. Enfócate en las obligaciones que debes cumplir. Si tienes algún pendiente que sabes que tomará un tiempo mayor para ser resuelto, hazlo de inmediato.

Es tu responsabilidad no dejar nada inconcluso, además de hacerle un favor a tu nuevo reemplazo, quedarás como una persona responsable y es una forma de agradecer a la empresa por todo.

En tu computadora, recopila tus contactos y mueve cualquier documento personal a una nube o al correo que usas siempre. Llévate a casa tus pertenencias personales, excepto lo que necesites hasta el último día.

Entregar tu puesto con responsabilidad, no solo protege tu carrera, sino también tu reputación.

 

 

4. Asiste a la entrevista de salida

Muchas compañías te pedirán llevar a cabo una “entrevista de salida” como parte del proceso de renuncia. Este es el momento donde puedes dar tu punto de vista y opiniones de la compañía y el trabajo.

Prepárate y ordena tus ideas. Todas tus críticas deben ser constructivas y ser de ayuda para que la compañía siga mejorando.

Lo más seguro es que escuches preguntas como: ¿Por qué estás renunciando? ¿Qué es lo que más te gusta y disgusta de trabajar aquí? ¿Cómo consideras la labor del jefe? ¿Qué habilidades crees necesarias para tu puesto de trabajo? Etc.

Si el puesto no cubrió tus expectativas, explica tus motivos y qué cambiarías para que la empresa sepa en qué mejorar.

Aunque no es una entrevista obligatoria, te ayudará a acercarte más a tu jefe y quedar en mejores términos.

 

 

5. Negocia con tu jefe

Tienes que estar preparado para la conversación que tendrás con tu jefe. Es posible que luego de hablar con él, te sorprenda con una contraoferta. Si se da el caso, agradécele y no la descartes al momento. Pídele a tu jefe un tiempo para pensarlo.

Evalúa si esta oferta te beneficiaría en crecimiento, sueldo, flexibilidad, tiempos de traslado, etc. Pero toma en cuenta algo, si ya has aceptado otro empleo, no es muy profesional que digamos aceptar un puesto y luego cambiar de opinión dos semanas antes de lo previsto.

Por eso, es importante que te tomes un tiempo (no tan largo) para meditarlo y tomar una decisión final.

Una contraoferta que solo te da más dinero tal vez no funcione si tus razones para cambiar de empleo son otras. Lo ideal es que esta contraoferta cambie tu situación laboral radicalmente, lo cual incluye tus funciones, puesto de trabajo y plan de recompensas.

Si tu respuesta es no, dile a tu jefe cuánto aprecias su amable oferta, pero que la nueva oportunidad es algo que simplemente no puedes dejar pasar.

 

 

6. Mantén tu buen desempeño hasta el final

Cuando ya estás en tus últimos días u horas, es fácil caer en la trampa de no hacer bien tu trabajo. Después de todo, ya no te afectará el hecho de no trabajar como se debe.

Pero al hacer esto, aunque no te perjudiques a ti en el momento, estás perjudicando a la empresa y a tus compañeros de trabajo, que deberán lidiar con las tareas que estás dejando atrás.

Incluso a la persona que te reemplazará. Y esto será visto como algo negativo de parte tuya tanto para tu jefe como para tus compañeros de trabajo.

¡No seas ese tipo de persona! Demuestra tu calidad profesional manteniendo tu desempeño hasta el último minuto que labores en la compañía.

 

 

7. Ofrécete capacitar a alguien más o a tu reemplazo

El proceso de contratar y capacitar a una nueva persona es algo que a ningún jefe le gusta hacer. Lo más probable es que no sepa tanto como tú sobre las funciones del día a día en tu puesto.

Dale a tu jefe tiempo suficiente para hacer planes y buscar un reemplazo. Si el tiempo de tu nuevo trabajo te lo permite, y tienes responsabilidades clave o habilidades especializadas, lo ideal es que puedas capacitar a tu nuevo reemplazo sobre las actividades que debe dominar.

Si no tendrás tiempo o la otra persona empezará después de que te hayas ido, puedes realizar un manual de entrenamiento para tu puesto de trabajo. Será un plus para ti tener esa consideración, y créeme, quedarás mejor de lo que esperabas con tu empleador.

Porque no solo le darás tiempo para organizar todo sino que también harás que esa transición no afecte tanto el ritmo laboral de la empresa.

 

 

8. Agradece a tu jefe y compañeros

Siempre es importante dejar nuestro empleo dando las gracias, independientemente de las cosas positivas o negativas que hayas vivido en la empresa, habrás aprendido un par de cosas que te servirán a lo largo de tu carrera.

Agradécele a tu jefe por el tiempo de trabajo en la empresa y por estar ahí para ti, después de todo, te llevas algo valioso de ella, ya sea alguna habilidad obtenida o referencias laborales.

También agradécele a tus compañeros por apoyarte y hacer que tu estadía en la empresa sea mejor. Si por algún motivo no puedes hacerlo en persona, envía un correo grupal expresando tu agradecimiento y dejando tu información de contacto por si alguien te necesita.

Fomentar la gratitud en tu equipo de trabajo es algo que tu jefe también te agradecerá.

 

 

Un proceso de transición de un trabajo a otro es algo que posiblemente te tocará vivir varias veces a lo largo de tu carrera. Es bueno saber cómo renunciar a un trabajo sin quedar mal y manteniendo una relación positiva con los demás.

Para mí, lo más importante que puedes llevarte de un empleo, son los contactos que has hecho.

Nunca sabes quién se cruzará luego en tu camino o a quién podrías necesitar en el futuro. Una renuncia te ayuda a demostrar tu reputación y ética de trabajo.

¿Alguna vez has renunciado a un empleo? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!

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2 comments on “Cómo renunciar a un trabajo sin quedar mal con tu jefe

  1. Lo malo que muchas empresas a veces hacen problemas al renunciar o no quieren hacer los pagos que correpsonden…

    • Hola Kev,
      Para evitar cualquier tipo de problema, lo importante es una buena comunicación y seguir con el debido proceso según tu empresa.

      Estas malas experiencias te servirán en el futuro. 😉 ¡Ánimo!

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