Cómo evitar frenos mentales a la hora de emprender

Hoy te comparto un post invitado de Patricia Galiana, especialista en Marketing y emprendimiento en IEBS Business School, donde hablará de los miedos a los que se enfrenta día tras día el emprendedor cuando comienza su aventura empresarial y ofrecerá soluciones para acabar con ellos.

 

Emprender es adentrarse en la aventura, recorrer caminos con más obstáculos de los imaginados y de límites insospechados. Te enfrentarás a grandes riesgos, desde el lanzamiento de la empresa hasta la fase de crecimiento.

Si quieres tener éxito como emprendedor o emprendedora, necesitas conocer los riesgos y tomar las riendas del próximo negocio.

Cada emprendedor y cada negocio es único, pero existen miedos comunes que todo emprendedor tiene que superar a la hora de ponerse manos a la obra.

Descubre con nosotros cómo evitar los miedos a emprender:

 

1. Quedarse sin dinero

El capital financiero es una de las mayores preocupaciones de los emprendedores del momento. No es para menos, pues es una de las cosas más importantes para que el negocio crezca.

 

 

Para abrir un negocio se necesitan grandes sumas de dinero, que normalmente viene de los ahorros del emprendedor o del bolsillo de inversores independientes. Si no puedes asegurar unos ingresos fiables para cuando el dinero de la fase inicial se agote, el negocio estará en riesgo de perderse para siempre.

Si la pérdida de la inversión personal es lo que impide seguir adelante, considera otros medios de financiación. Utiliza crowdfunding para recolectar pequeñas cantidades de miles de personas o busca subvenciones del gobierno. Sobre todo, es primordial creer en el modelo de negocio.

 

2. Inseguridad

Si estás preocupado y piensas que no eres lo suficientemente bueno para emprender o que tu producto no es lo suficientemente bueno para competir en el mercado, el miedo a no ser lo suficientemente capaz es el motivo por el que muchos emprendedores se debilitan.

 

 

Recuerda un concepto simple que se aplica a todos los negocios: lanza un producto viable, lo que significa que no tiene por qué ser el mejor, simplemente aceptable. Simplemente porque merece más la pena mejorar e ir poco a poco que aventurarse.

Los productos no comienzan siendo perfectos. Como emprendedor, tú también puedes ser el producto mínimo viable. No tienes que tomar todas las decisiones y tampoco necesitas ser un líder perfecto, solo tienes que tener lo apropiado para poder crecer.

 

3. Fracasar

El miedo a fracasar puede sacar lo mejor de nosotros mismos.  El miedo es un obstáculo y todo ser humano lo sabe.

 

 

Tener miedo a que, por ejemplo, una campaña de email marketing resulte errónea o descubrir fallos tras lanzar una campaña, son temores típicos del principio. No te preocupes, del error se aprende.

 

4. Miedo al día después del fracaso

Muchos emprendedores tienen miedo a los pensamientos ilimitados que pueden llegar a tener después de haber fracasado: ¿debo seguir trabajando en ello? ¿Debería haberlo hecho mejor? ¿Y si no estoy capacitado para ello?

 

 

 

Varios expertos aconsejan no acabar con la ilusión y el esfuerzo para que el día tan esperado finalmente llegue.

 

5. Defraudar a tu equipo

Una de las razones que más quita al sueño a los emprendedores es sentirse culpable si todo lo que estaba planeado no llega al destino esperado.

 

 

 

El miedo más extendido es el de temer por los ahorros de los inversores, clientes o empleados. La responsabilidad de alguien que tiene a su cargo una cantidad de empleados con familia o bienes que pagar, no es algo que pase desapercibido en la mente de un emprendedor.

¿Cómo solucionarlo? Compartiendo tus miedos y experiencias con otros emprendedores y gente experimentada que pueda darte los mejores consejos.

 

6. Confiar en terceras personas

Si algo teme un emprendedor cuando lleva a cabo algún proyecto que ha salido de su ingenio, es ponerlo en manos de otra persona, algo imprescindible para terminar de lanzarlo.

 

 

No todo son certezas pero se aconseja delegar un proyecto a las personas mejor cualificadas y que generen la mayor confianza posible.

 

7. Lo desconocido

Lo desconocido es indescriptible e imposible de predecir. Desde el momento en el que un emprendedor arranca con su plan de negocios, escaso capital y, tal vez, un socio o un mentor a su lado, el emprendedor vive en una incertidumbre constante. Para muchos, es un pensamiento emocionante, pero también es aterrador.

 

 

El espíritu empresarial no es un trabajo sino un estilo de vida. El emprendedor elige estar en tal posición por ser una persona apasionada que cree en sus ideas.

 

8. Miedo a no conseguir clientes

El atrevimiento siempre tiene un precio, así deben pensar aquellos emprendedores que apuestan por modelos disruptivos en determinados mercados durante los meses iniciales de sequía en las ventas.

 

 

¿Qué aceptación tendrá mi negocio? ¿Será bien recibido? ¿El cliente confiará en mí? Para vencer estos miedos, aprende a venderte bien, conoce a tu público, aprende a  conquistar y ten en cuenta que el boca a boca nunca dejará de existir.

 

9. Miedo a hablar en público

El miedo escénico aterroriza a una gran cantidad de la población. Los emprendedores tienen que dar la cara y, por eso, el pánico a hablar en público es una habilidad imprescindible del directivo que, a pesar de pasar malos ratos, tiene que esforzarse y practicar hasta que el miedo desaparezca por completo.

 

 

El espíritu empresarial es para los que están lo suficientemente preparados para aprender a superar los miedos y trabajar más allá de ellos.

En lugar de evitar las fobias, el emprendedor debe usarlas como una motivación para aprender más sobre su negocio y prevenir desastres.

 

Autora: Patricia Galiana es Periodista freelance y redactora en IEBS Business School. Cada día aprendiendo más de la vida y del mundo digital. Tiene claro que su pasión está en el mundo del periodismo y la comunicación. Escribe sobre las últimas tendencias en Marketing y en el mundo emprendedor.

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Edith Gómez

Edith Gómez

Soy una apasionada del marketing digital especializada en comunicación online. Me niego a irme a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Me inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.

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