La guía definitiva para abrir un centro de yoga (15 pasos)

Abrir un centro de yoga

¿Quién no tiene un conocido hoy en día que practica la meditación, escucha audios de relajación, o va a clases de yoga al menos una vez a la semana?

Los días en que esta práctica milenaria sólo la realizaban unos pocos ha quedado atrás. Cada vez hay más personas – especialmente mujeres – que se apuntan a este ejercicio por sus beneficios físicos y mentales.

Por eso ahora es el mejor momento de abrir un centro de yoga si te llama este mundo y te pica el gusanillo de tener tu propio negocio.

Ser el propietario de un estudio de yoga puede convertirse en un emprendimiento muy rentable: el número de personas que practican esta disciplina aumenta un 20% cada año a nivel mundial.

El yoga es la cuarta industria que más ha crecido en los últimos cinco años en Estados Unidos.

Y alumnos de todo el mundo llegan a gastar una media de entre $700 y $2.000 al año cada uno en clases, ropa, equipamiento, y objetos relacionados con esta práctica.

Así que si te has planteado abrir un centro de yoga, en esta guía completa voy a enseñarte todos los pasos y consejos para que lo logres con éxito.

 

¿Qué tipos de clases puedes ofrecer en un centro de yoga?

Para crear esta guía y darte la mejor información posible, he bombardeado a preguntas a una amiga mía que abrió hace cuatro años su propio centro de yoga, y a quien hasta el día de hoy no le faltan nunca alumnos a los que dar clase.

Y el primer consejo que debes tener en cuenta a la hora de abrir un negocio de este tipo es saber exactamente qué tipos de clases son las que vas a ofrecer.

El yoga es una disciplina que cuenta con más de 50 estilos diferentes. No voy a mencionarte todos los que hay aquí en este artículo ¡porque terminarías durmiéndote encima de tu pantalla!

Pero los estilos de yoga más populares hoy en día, y que son los más demandados entre la gente, son estos:

 

Hatha Yoga

Este es el estilo de yoga más practicado alrededor del mundo, y el que más se acerca al yoga original. Es una de las variedades en las que más se trabaja la parte física del cuerpo.

Si alguna vez has ido a una clase o un gimnasio en el que hayas dado yoga, probablemente este sea el estilo que has realizado en tus clases.

La gran ventaja del Hatha Yoga respecto a otras variedades es que puede ser practicado por cualquier persona, sin importar su edad o su estado físico (aunque en este último caso siempre hay que hacer los movimientos con precaución).

 

Kundalini Yoga

Este es el tipo de yoga más espiritual que hay, ya que los ejercicios se suelen acompañar también con cantos, rituales, e inciensos.

Lo que diferencia al Kundalini Yoga es que las posturas van acompañadas de “respiraciones de fuego“, un tipo de respiración muy potente para limpiar la sangre y liberarnos profundamente del estrés.

 

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Bikram Yoga

Las condiciones para hacer este tipo de yoga son muy especiales: las posturas se realizan en un orden determinado, y la habitación en la que se practica debe estar a una temperatura de entre 40 y 42 grados.

Si decides ofrecer este tipo de yoga en tu centro, es importante que tengas en cuenta que deberás equipar la sala en la que se vaya a hacer con las instalaciones adecuadas (un sistema de calefacción potente, una buena ventilación…).

 

Yoga Prenatal

En los últimos años hay muchísimas mujeres embarazadas que han decidido apuntarse a hacer yoga para estar más fuertes durante la gestación y que sus bebés crezcan más sanos.

Por eso, este tipo de yoga que adapta las posturas al estado de embarazo en el que esté la mujer, ha crecido muchísimo en popularidad ya que hay muchos médicos que lo recomiendan a sus pacientes.

 

Estos cuatro estilos son sólo algunos de los tipos de yoga que más se suelen ofrecer en los centros; por eso, una buena idea es que en el tuyo no te limites a uno solo.

Si quieres abrir tu estudio de yoga con éxito, lo mejor es que tengas varios estilos de clases para atraer así a un número mayor de clientes.

Puedes ofrecer por ejemplo clases de Hatha Yoga, Yoga Prenatal, Kundalini Yoga, y también clases dedicadas únicamente a practicar meditación y respiración.

 

Cómo abrir tu centro de yoga en 15 pasos

 

1. Date de alta como profesional independiente

El primer paso que debes dar para abrir CUALQUIER negocio es el de registrarte como autónomo o profesional independiente.

No importa si sólo vas a ser el dueño del estudio de yoga, o si también vas a dar clases allí: debes inscribirte tú en la Seguridad Social de tu país para luego poder registrar también tu negocio a tu nombre.

En este artículo tienes todos los pasos para poder hacerlo: Cómo darse de alta como autónomo (4 pasos).

 

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2. Elige los tipos de yoga que vas a ofrecer

Como ya te dije antes, es importante que en estos primeros pasos elijas los tipos de yoga que vas a ofrecer en tu estudio.

Aquí dependerás o bien del estilo de yoga en el que tú estés formado, o de los instructores de yoga que vayas a contratar para dar clase.

Para llegar a un número mayor de clientes es muy recomendable que ofrezcas distintos estilos de yoga, y también enseñanzas complementarias como meditación y pranayama (respiración).

La elección debes hacerla tú, pero es buena idea que investigues cuáles son los tipos de yoga que más demandan las personas que viven o pasan por la zona en la que pondrás tu estudio.

Si por ejemplo tu centro va a estar en una zona donde la población de mujeres ya son mayores para quedarse embarazadas, ofrecer clases de yoga prenatal puede que no sea muy buena idea.

Por si necesitas un poco de orientación aquí, los sitios que dan clases de yoga suelen enseñar Hatha principalmente, y como complemento suelen tener también Kundalini, Vinyasa Yoga, y prácticas de meditación.

 

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3. Escribe tu plan de negocios

No me canso de decirlo: un plan de negocios es un elemento vital para cualquier tipo de emprendimiento que quieras comenzar. Es como crear un mapa cuando vas a hacer un viaje en coche.

En este plan debes asegurarte de plasmar todos los datos e información de tu centro de yoga para saber bien qué pasos debes ir dando.

Debes incluir en él:

  • Una clara descripción del concepto de tu centro de yoga
  • Cuál será tu mercado (quiénes serán tus clientes, qué edades tienen, a qué se dedican, qué aficiones tienen)
  • Los tipos de clases que darás y qué precios pondrás a cada actividad
  • Información financiera detallada (alquiler del local, costo del equipamiento, empleados contratados, etc.)
  • Cuánto dinero tienes y cuánto necesitarás pedir prestado
  • Qué estrategias de publicidad utilizarás para promocionarte
  • Quiénes son tus posibles competidores y cómo pueden afectar a tu negocio

 

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Aunque parezca algo difícil, en realidad es más simple de lo que parece crearlo. Tan sólo debes ir contestando a esos puntos de uno en uno, con calma y sin agobiarte.

Asegúrate de poner en cada apartado toda la información de la manera más detallada posible, y así crearás un buen plan de negocios que te llevará al éxito.

 

4. Crea un presupuesto para tu estudio de yoga

Como en cualquier emprendimiento, vas a necesitar un capital inicial para abrir tu centro de yoga y poder mantenerlo hasta que te genere suficientes beneficios.

Así que crear un presupuesto te ayudará como herramienta para calcular bien cuánto necesitas, y si debes pedir algún tipo de préstamo para poder arrancar.

En este presupuesto debes incluir todos los gastos que vayas a tener antes de abrir tu negocio y también al menos hasta los seis meses de haberlo arrancado.

En general, los costes que deberás tener en cuenta serán:

  • Renta del local donde esté tu estudio
  • Gastos de apertura de tu negocio (licencias, registro en Hacienda)
  • Posibles obras de acondicionamiento que debas hacer (insonorización de paredes, cuartos de baño, etc.)
  • Mobiliario para tu centro (lámparas, sillas, mesas…)
  • Equipo necesario (esterillas, cojines y mantas para los alumnos…)
  • Sueldos de tus empleados (otros profesores, la persona que esté en recepción)
  • Costes variables como electricidad, calefacción, aire acondicionado, agua
  • Un pequeño presupuesto para publicidad y promoción
  • El seguro de tu local, de tus empleados, y de tus alumnos

 

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Mira bien cualquier coste adicional que puedas tener para calcular el presupuesto que necesitas para al menos seis meses desde la apertura de tu estudio, y que no haya ningún gasto adicional que te pille por sorpresa.

 

5. Descubre quiénes serán tus clientes potenciales

Una parte vital de todo emprendimiento es saber quiénes serán nuestros clientes; sin ellos, no hay ventas. Y sin ventas, no hay ingresos ni beneficios para nosotros.

Investiga bien quiénes pueden estar interesados en tu negocio para que así puedas promocionarte mejor y darles un servicio de atención al cliente magnífico.

El yoga suele atraer por lo general a las mujeres (sólo un 17% de los hombres lo practican), y éstas tienen entre 18 a 55 años normalmente.

Así que ahí tienes un sector bastante específico por el que empezar a investigar.

Pero debes buscar también otros aspectos como cuáles son sus aficiones principales, en qué sitios y medios se mueven (redes sociales, periódicos, revistas) y cuál es su poder adquisitivo medio.

Estos datos son muy valiosos porque te ayudarán a descubrir un sinfín de cosas, como qué precios poner a tus clases, cómo atraer a tus clientes, en qué lugares puedes anunciarte…

 

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6. Busca un buen local para tus clases

Para abrir un centro de yoga necesitarás un espacio amplio; aunque también debes tener en cuenta el número de clases que darás en él, y las instalaciones que pondrás.

Si por ejemplo te gustaría dar dos clases distintas el mismo día y a la misma hora para maximizar tus ingresos, tendrás que contar con dos salas en tu local.

Pero si sólo vas a ofrecer una clase a una hora concreta, con una sala te será suficiente. No te olvides tampoco de que debes contar con espacio para tu recepción y al menos un cuarto de baño.

Una buena idea es que empieces con un local de tamaño medio, de entre 100 a 130 metros cuadrados, y si es posible que esté cerca de un estacionamiento y de zonas por las que pase bastante gente.

La decisión de comprar o rentar el local debe ser tuya, pero lo más aconsejable es que primero lo rentes: te será más barato, y si no funciona, podrás deshacerte de él más fácilmente.

 

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También debes hacerte ciertas preguntas antes de firmar cualquier contrato para rentar tu local, como por ejemplo:

  • ¿Cómo puede la localización de tu estudio contribuir a tu volumen de ventas?
  • ¿Es fácil llegar hasta tu centro?
  • ¿Qué ordenanzas restrictivas hay en la zona? Algunas zonas tienen ordenanzas restrictivas inusuales que pueden afectar a tu negocio, como por ejemplo un límite de horas al día para los camiones de carga y descarga de mercancía.
  • ¿Qué densidad de tráfico hay? Analiza el volumen de personas que pasan por tu estudio de yoga en tu horario de apertura y el porcentaje de ellas que podrían querer entrar a él.
  • ¿Hay facilidad para aparcar en la zona?
  • ¿Cuáles son los términos del contrato? Revisa bien el contrato de tu local antes de comprarlo o rentarlo: el lugar puede ser excelente, pero las condiciones inaceptables.

 

7. Elige un buen nombre que te identifique

Quizás para otros emprendimientos el nombre es importante; pero cuando se trata de un estudio de yoga, el nombre es clave.

Las personas interesadas en esta disciplina suelen guiarse mucho por sus sentimientos y las emociones que les dé una primera impresión.

Así que si ven el nombre de un centro de yoga que no les transmite emoción, lo más probable es que pasen de largo.

Normalmente a estos lugares se les suele poner “Centro de Yoga” y seguido el nombre propio del estudio (por ejemplo, Centro de Yoga Namasté).

Una buena idea es que busques alguna palabra o frase relacionada con esta práctica, como Om, Karma, Dharma, Asana, Prana, Yogi o Chakra.

Pero asegúrate bien de que tanto en tu ciudad como en tu país no hay ningún otro centro o asociación con el mismo nombre, porque eso podría confundir a tus futuros clientes.

Mira este artículo para dar con un buen nombre para tu estudio: Cómo elegir el nombre perfecto para tu empresa.

 

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8. Registra tu negocio para hacerlo legal

Ya tienes el local y el nombre para tu negocio. Ahora te toca registrarlo en el Registro Mercantil para hacerlo totalmente legal y poder empezar a operar con él.

Tendrás que ir a este organismo y solicitar allí los papeles necesarios que deberás rellenar, y a los que tendrás que adjuntar una serie de documentos dependiendo del país y la ciudad en la que vivas.

En la mayoría de países, este registro mercantil debe renovarse anualmente, es decir, cada año tendrás que renovarlo y pagar los impuestos que te correspondan.

 

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9. Consigue las licencias y permisos necesarios

Una vez que tu negocio esté ya registrado, necesitarás tramitar una serie de licencias y permisos para poder abrir tus puertas y ejercer tu actividad comercial sin problema.

Para abrir un centro de yoga tendrás que solicitar estos tres documentos básicos:

  • Una licencia de obras que te permita acondicionar el local de forma correcta (hacer baños, vestidores, salida de humos, ventilación…)
  • Una licencia de apertura para que puedas empezar tu emprendimiento. Aquí mandarán a alguien para que compruebe que tu local cumple con todas las condiciones.
  • Y un permiso para ejercer esa actividad en tu local

 

Recuerda que nadie podrá empezar a dar clases en tu estudio hasta que no tengas aprobados todos estos papeles.

Además, debes informarte bien de cuáles son los documentos exactos que necesitarás, porque en cada país, departamento, ciudad y provincia hay leyes distintas.

Y tampoco te olvides que sacar estas licencias y permisos tiene un coste, así que mete esos gastos en el presupuesto que hiciste en el punto cuatro de más arriba.

 

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10. Compra el equipamiento para tu estudio

Ahora toca una de las partes más divertidas en tu negocio: comprar el mobiliario para poner bonito tu estudio de yoga.

El principal lugar por el que debes empezar es la recepción: es el primer sitio al que llegarán tus clientes, y por el que se decidirán a apuntarse a tus clases o no.

Un buen mostrador y cuadros o tapices con imágenes relacionadas con el yoga y frases positivas harán que las personas que entren se lleven una buena impresión.

Pero no te olvides de otros complementos como lámparas, sillas o sillones, estanterías, percheros para colgar abrigos o chaquetas, o incluso taquillas para que guarden sus pertenencias.

En la mayoría de centros de yoga en los que me han dado clase siempre me han pedido que me llevase mi propia esterilla, una manta, y si quería, un cojín también.

Pero es buena idea que compres estos complementos para tus alumnos por si acaso algún despistado o despistada acude un día sin su material de yoga.

 

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11. Busca buenas personas para contratar como empleados

Si vas a abrir un centro de yoga, lo más probable es que tú solo no seas capaz de manejarlo; no vas a poder dar clase (si es que eres instructor) y a la vez estar en la recepción atendiendo a otros.

Aquí depende mucho del papel que vayas a jugar en tu negocio.

Si quieres dar clases, necesitarás al menos a alguien que atienda a los clientes que entran, e incluso contratar a un profesor o profesora extra para que dé otros estilos de yoga distintos al tuyo.

Aunque si sólo quieres ser el dueño del negocio, una buena idea sería ponerte tú en la recepción, y contratar a dos profesores de yoga para impartir sus enseñanzas.

Sea como sea, algo importantísimo es que contrates a la persona correcta; y esta tiene que ser una persona amable, educada, y si es posible, que tenga unos conocimientos básicos sobre este mundo.

Ya te conté más arriba que aquellos que practican yoga son sensibles a lo que otras personas u objetos les transmiten.

Así que quien les reciba debe ser una persona amable, de buen carácter positivo, y que sepa un poco sobre el yoga en caso de que le pregunte algún cliente para poder responder bien.

 

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12. Contrata un seguro de accidentes para tus alumnos

Es muy recomendable que antes de iniciar tu estudio contrates un seguro de responsabilidad civil que cubra cualquier problema que le pueda surgir a uno de tus alumnos dentro de tu local.

El yoga, al fin y al cabo, es una actividad física en la que por las posturas se pueden producir lesiones por un error del alumno.

Y si tienes contratada una póliza para esto, te ahorrarás muchos disgustos y dolores de cabeza.

Una buena idea es que contactes con varias compañías de seguros y les preguntes qué características y precios tienen para instalaciones deportivas o gimnasios, y así puedas comparar entre varias aseguradoras.

 

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13. Organiza los horarios para tus clases

Aquí debes tener tres cosas bien claras: qué clases de yoga vas a ofrecer en tu estudio, de cuánta duración serán cada una, y qué horas prefieren tus clientes para asistir a ellas.

Cualquier estilo de yoga normalmente ronda entre una hora y hora y media de clase, pero eres tú quien debe decidir cuál es el mejor tiempo para cada práctica.

Sin embargo, también es necesario que tengas en cuenta quiénes son tus clientes – recuerda el punto 5 más arriba –  y qué horarios son mejores para ellos.

Si las personas que acudirán a tus clases son mujeres embarazadas o que tienen hijos, lo más probable es que prefieran practicar yoga por las mañanas cuando los niños están en el colegio.

Pero si son mujeres y hombres que estudian o trabajan, seguramente prefieran ir a tu estudio por la tarde una vez que han salido de sus obligaciones laborales.

Así que intenta concentrar el mayor número de clases posibles en los horarios que mejor se adapten a tus alumnos para que tengan más facilidad en acudir a tu centro.

 

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14. Piensa en el precio que pondrás a tus clases

Por lo general, los centros de yoga suelen trabajar con suscripciones que se pagan por adelantado y así los clientes pueden disfrutar de las clases y de algunos servicios adicionales.

Lo más normal es que estas suscripciones sean mensuales y den derecho a un cierto número de clases (por ejemplo, 8 clases al mes).

Aunque también hay estudios que proporcionan bonos trimestrales o anuales en los que el precio es más barato y se incluyen unas cuantas clases más para atraer a más alumnos.

Tú debes decidir por qué tipo de cuota empiezas; sin embargo, la mejor idea es comenzar con la suscripción mensual, y si te funciona, establecer otras cuotas distintas para comprobar si tienen éxito.

Un truco muy efectivo que ponen en marcha la mayoría de centros de yoga es dar la primera clase gratis para que las personas interesadas puedan probar el yoga, y que después se apunten a la clase pagando.

 

15. Crea una estrategia de publicidad para promocionarte

Los clientes no van a ir solos a tu negocio. Algunos de ellos pasarán por el escaparate de tu local, les picará la curiosidad, y entrarán en tu estudio.

Pero para tener verdadero éxito con tu centro de yoga tienes que moverte y publicitarte para atraer al público que deseas.

Piensa con cuidado qué estrategias de marketing serían las mejores para ti, y en qué sitios ponerlas en práctica dependiendo de donde se muevan tus futuros alumnos.

Por ejemplo: si son personas que utilizan bastante Internet, sería bueno anunciarte en páginas web, blogs, redes sociales…

Pero si por el contrario usan medios más tradicionales (periódicos, revistas) lo ideal es que te publicites en estos sitios, o que pongas carteles en la calle y des folletos a quienes pasen cerca de tu estudio.

 

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Aquí tienes distintas técnicas para promocionarte que puedes emplear sin gastar apenas dinero, y que te serán muy útiles para atraer clientes:

  • Pega carteles anunciando tu estudio de yoga en las calles cercanas a tu centro
  • Reparte publicidad en mano por la calle
  • Haz pequeños folletos y mételos en los buzones de las casas
  • Si tienes suficiente presupuesto, anúnciate en periódicos o revistas relacionadas con el mundo del yoga
  • Abre una cuenta en Facebook, Twitter e Instagram para tu centro de yoga
  • Contacta con blogs donde hablen sobre yoga o terapias naturales, y pídeles escribir un artículo invitado para darte a conocer
  • Crea tu propio blog o página web para tu estudio; de este modo, será más fácil encontrarte en Internet
  • ¡Trata muy bien a tus primeros clientes! Así ellos le hablarán bien de ti a sus amigos y conocidos para que vayan también
  • Ofrece clases gratis – no más de dos por persona – para atraer más alumnos
  • Realiza charlas gratuitas (por ejemplo, sobre nutrición, autoestima, etc.) para que más gente acuda a tu local

 

¡Enhorabuena! Si has terminado todos estos pasos, tu centro de yoga ya estará totalmente preparado para abrir sus puertas y empezar a recibir a tus alumnos.

 

4 consejos extra para que tu centro de yoga tenga éxito

Abrir un centro de yoga puede convertirse en un negocio muy rentable ya que cada día la gente se interesa más por esta disciplina, y quieren cuidarse tanto por dentro como por fuera.

Pero como con cualquier otra empresa, debes prestar atención a cada detalle de tu emprendimiento, y no confiarte por muchos ingresos que te genere.

Para que tu estudio de yoga tenga el mayor éxito posible, y puedas mantenerlo así durante años, aquí tienes cuatro consejos que harán que triunfes desde tus inicios.

 

1. Vende objetos relacionados con el yoga

Una magnífica idea para expandir tu centro de yoga y aumentar tus beneficios es vender artículos relacionados con esta disciplina en tu estudio.

Tus alumnos los verán cuando vayan a tus clases, y será mucho más cómodo para ellos comprarlos allí mismo que tener que buscarlos en otros sitios, o desplazarse hasta otras tiendas para hacerlo.

Sin embargo, con esta estrategia también adquirirás nuevos clientes para tu negocio.

Hay personas que no pueden ir a clases de yoga porque sus horarios no se lo permiten, pero sí practican este tipo de ejercicio en sus casas, y necesitan materiales para poder realizarlo.

Y vendiendo productos en tu centro de yoga conseguirás atraerlos para que te compren aunque no acudan a tus clases.

 

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Puedes poner en la entrada y la recepción de tu estudio estanterías y muebles en los que enseñes los artículos que vendes, y también mostrarlos en el escaparate para que todo el que pase por allí pueda verlos.

Los objetos que puedes ofrecer son muchos: esterillas, mantas, zafus (cojines de meditación), inciensos, velas, Japa Malas, incluso libros para yogis o productos de cosmética bio.

 

2. Acondiciona correctamente tu sala de yoga

Un punto importantísimo para tener éxito con tu centro de yoga es que la sala o salas en las que des clase estén bien acondicionadas.

A nadie le gusta ir a hacer ejercicio a un lugar que esté sucio, donde haya humedades o malos olores, o donde se pase demasiado frío o demasiado calor durante toda la clase.

Yo de hecho dejé de ir a unas clases de yoga porque, aunque era más barato que en otros sitios, era imposible estar allí (había humedad, los suelos no estaban arreglados, en invierno hacía demasiado frío…).

Así que mira bien que tu sala de yoga tenga todo lo necesario para dar una clase con comodidad: buenos suelos, un sistema de ventilación en condiciones, que esté adornado para que transmita paz a tus alumnos…

 

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Pero no te olvides de dos cosas muy importantes: el aislamiento acústico, y la buena orientación de las ventanas.

El primero es imprescindible para dar una buena clase de yoga. Tus paredes deben estar bien insonorizadas sobre todo si el vecindario es algo ruidoso para que en clase tus alumnos puedan concentrarse bien, y no se distraigan con ningún ruido.

La orientación de las ventanas también es importante para disponer del máximo de luz natural que puedas, y así disminuir el frío en invierno.

 

3. Crea un formulario para apuntar las limitaciones de tus alumnos

El yoga, sea cual sea su variedad, es al fin y al cabo un ejercicio físico. Y aunque muchas personas lo practican por sus beneficios para la salud, hay que tener cuidado si se tiene alguna lesión o enfermedad específica.

Por ejemplo, la postura Urdhva Dhanurasana (postura de la rueda) no es apta para todo el mundo, ya que está contraindicada si se tienen problemas de espalda o si se está embarazada.

Una buena forma de evitar posibles problemas con tus alumnos es que, al inscribirse en tus clases, les des un formulario para que escriban en él cualquier lesión o enfermedad que tengan.

De este modo, darás una impresión mucho más profesional a tus clientes, verán que te preocupas por ellos, y en tus clases podrás decirles posturas alternativas para que eviten hacerse daño.

 

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4. Haz una página web para dar clases virtuales

Por último, si quieres llevar tu centro de yoga más allá, una gran idea es la de crear una página web en la que ofrezcas clases virtuales.

En esta página puedes añadir información sobre tu estudio, como qué clases das, quiénes son los profesores, la dirección de tu centro, fotos de tu local…

Y crear también una sección en la que las personas que no puedan ir a tus clases presenciales, puedan ver vídeos para practicar yoga en sus casas.

Ofrece una suscripción gratuita para que tus visitantes puedan ver un par de vídeos cortos sin pagar, y si desean mirar el resto de vídeos que tienes, crea una suscripción mensual de pago.

Los vídeos puedes subirlos a YouTube y marcarlos como privados para que sólo las personas a las que les envíes el enlace una vez que paguen puedan verlos.

Así ampliarás tu red de clientes y también conseguirás más beneficios teniendo presencia tanto físicamente con tu centro, como online con tus clases por Internet.

 

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Abrir un centro de yoga es una estupenda oportunidad para convertirte en tu propio jefe y ayudar a otros a que tengan una vida más positiva y saludable.

Así que si sientes que esta idea resuena en tu interior desde hace tiempo, no lo pienses más y ¡ve a por ello siguiendo los pasos de arriba!

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Jenny del Castillo
Soy periodista especializada en negocios pero mi gran pasión es la motivación personal y ayudar a otros a lograr sus metas. Creo firmemente que las oportunidades en la vida no ocurren: las creas tú.

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